Si durante el último año las terrazas han sido las dueñas y señoras de los encuentros gastro por exigencias del guion (ya sabemos a consecuencia de qué), con la llegada del buen tiempo más aún. Pocas cosas nos apetecen más que tomarnos unas cervezas afterwork aprovechando las largas tardes, una comida con amigos disfrutando de los rayos de sol o, por qué no, una cena romántica al aire libre. Para todos y cada uno de los casos, terrazas.

Las que están más de moda en Madrid ya sabemos cuáles son. Pero, si tienes la suerte de vivir en Barcelona, cerquita del mar, o si vas a aprovechar tus vacaciones para hacerte una escapada allí, tenemos sitios que proponerte. Y de todos los tipos. Pasen y disfruten de las mejores terrazas de la ciudad condal.

Las mejores terrazas de Barcelona

Bus Terraza

Si eres de los que echa mucho de menos los tan añorados (al menos para algunos) festivales, Bus Terraza es tu sitio. Su ubicación, en el Parc del Fòrum de Poble Nou, ya avisa de sus intenciones. Y su nombre tampoco despista: un autobús londinense decora un espacio abierto y bien grande en el que tomar cócteles, picar algo y, sobre todo, escuchar música (para sentir que no todo ha cambiado tanto…). En la carta, mar (bocata de calamares a la andaluza con alioli de miel y encurtidos) y montaña (hamburguesa de ternera de 150 gramos con queso gouda, lechuga, pepinillos, cebolla y salsa de mostaza).

Dirección: Av. del Litoral, 488.

Les Filles Cafè

Aunque está a un tris de la abarrotada Diagonal, Les Filles Cafè es el sitio ideal para tomar un brunch (viernes, sábados y domingos) o una comida ligera en la más absoluta tranquilidad. Es como ese patio ajardinado que siempre has soñado tener en casa… y, de hecho, allí consiguen que lo sientas como tuyo. Sobre la mesa, anacardos con alga nori y cúrcuma; burrata con variado de tomates, rábanos, espinacas, cebolla, sumac, piñones y albahaca; gazpacho con picada de aguacate, pico de gallo, creme fraiche y crujiente de tortilla… Los refrescos caseros (y ecológicos) y los cócteles redondean la experiencia.

Dirección: Carrer de Minerva, 2.

La Central

El bar de la librería La Central del Raval puede presumir de emplazamiento: está en los jardines de la Casa de la Misericòrdia. Y por eso se ha convertido en uno de los oasis verdes más deseados de la ciudad condal, donde locales (hay mucho estudiante, claro) y turistas suelen cumplir con su obligación social de compartir su momento campestre en Instagram. Para comer, pincho de tortilla de patata, piparras salteadas, mejillones al vapor, brandada de bacalao, pulpo a la vinagreta, carpaccio de rubia gallega madurada… entre palmeras y macetas.

Dirección: Elisabets, 6.

Magatzem 03

Es el bar del campo de fútbol de la Barceloneta y su cercanía al mar es uno de sus mayores atractivos. Como su café (está muy bueno) y sus cervezas (baratas y de todos los colores), algo que saben de buena mano los trabajadores y estudiantes de la zona. Si hay que llenar el estómago, tanto el bocadillo de tortilla de verduras como el capipota son opciones seguras. ¿Que qué mas? No hay mucho turista: no conocen el secreto. 

Dirección: Carrer del Dr. Aiguader, 58.

The Patio (Seventy Barcelona)

El hotel de cuatro estrellas esconde una terraza de plantas aromáticas que mantiene la estética tradicional de los patios interiores de L’Eixample, rodeada de olivos y naranjos. Y es preciosa: aunque hay rooftops para quedarse a vivir, también hay otras opciones (como es el caso) para morirse. Su apuesta gastronómica se centra en recetas naturales y saludables de la cocina mediterránea. Ejemplos: jamón ibérico de bellota, anchoas con aceite de oliva, arroz negro de calamar, entrecot de ternera y pescado del día a la brasa, uno de los hits

Dirección: Carrer de Còrsega, 344.

Tejada Mar

Foto: Albert Font.

La versión «playa non-stop» del restaurante Casa Tejada está frente a la Barceloneta, a los pies del hotel W. Y por eso puede presumir de ofrecer una de las mejores panorámicas del skyline de la ciudad condal. La carta de este terrazón se basa en el tapeo, el marisco y las paellas: las ostras se sirven frías o calientes, acompañadas de diferentes salsas; el bogavante se propone en distintas versiones (hervido con mayonesa de lima, al ajillo…); la lubina, abierta y al ajillo; y la dorada, frita, con salsa tártara. ¿What else? Una larga nómina de cócteles y vinos.

Dirección: Passeig del Mare Nostrum, 19-21.

Superclàssic

Cualquiera que haya frecuentado en la última década El Raval, recordará seguro el Iposa. Para los que no: era un diminuto y bonito bar que tenía una fantástica terraza detrás de la Boquería. Cerró hace años, pero Stefano Mazza, el chef y propietario el cercano Last Monkey, se ha encargado de rescatarlo. Y con una oferta (tanto de comida como de bebida) de primera división. En Superclàssic hay clásicos (claro…) como las almejas o los mejillones en lata, ensaladilla rusa con tartar de atún fresco y vermú (hecho por ellos mismos). También hay otras opciones menos clàssic, como el brioche con vitello tonnato o la porchetta con mostada y miel.

Dirección: Carrer Floristes de la Rambla, 14.

El Jardín del Alma

Su nombre ya informa: el hotel Alma esconde en su interior un fantástico jardín, ideal tanto para cenas románticas (o no…, cada uno con su historia) como para disfrutar de una copa. Su cocina se mueve al ritmo de la temporada y las estaciones, aunque tiene recetas inamovibles, como la lubina a la sal con lechuga a la brasa o el imponente arroz de pato. Para enamorarse, eso sí.

Dirección: Carrer de Mallorca, 271.

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