La tradición mallorquina se define a la perfección con una matanza en una finca histórica organizada por Med Winds. Más auténtico imposible.

Hace dos años que el diario The Times elegía a Palma de Mallorca como “el mejor lugar para vivir  del mundo”. ¿Sería por la conexión de la isla con la cultura británica (y Magaluf) o más bien por su calidad de vida, clima y entorno? Puede que para los periodistas de viajes fuese todo un conjunto, pero para nosotros está claro… Y es que si hay algo que tiene la isla, es que respira autenticidad por cada uno de sus rincones y costas. Algo de lo que sabe mucho Lorenzo Fluixá, fundador de Med Winds, una marca especializada en moda y complementos que lanzó  hace seis años como un proyecto que refleja la autenticidad, artesanía y estilo de vida mediterráneo. Algo que ha conseguido, según cuenta, “transmitiendo lo que somos y lo que vivimos siendo honestos con lo que hacemos”. Reconoce que es una suerte vivir en el territorio balear, un enclave en el mundo único por su historia, su gente y su gastronomía. Aunque actualmente, y por motivos laborales -la sede está justo en pleno barrio del Raval-, resida en Barcelona. Por ello no duda en “cruzar el charco” cada vez que surge la mínima oportunidad. Y más cuando se trata de seguir respirando esa autenticidad plasmada en sus colecciones pero en este caso a través de una tradición como la matanza. “Cuando empezamos con el proyecto decidimos hacer algo distinto, que no hiciera ninguna marca de ropa, así que se nos ocurrió celebrar algo típicamente nuestro como son las matanzas para que tanto el equipo de Med Winds como nuestros amigos y periodistas, experimentasen una parte importante de la cultura del mediterráneo”, explica Fluixá. Y vaya si lo hacen. Desde el momento en que los invitados empiezan a llegar a la finca familiar de Son Fortesa se les asigna una actividad, desde picar la carne para hacer botifarrons hasta coser sobrasadas. Todo acompañado de un buen picoteo. Es lo bueno del cerdo, que combina bien con todo.

©Beatriz Janer