Hay ciudades que tienen un encanto especial. La atmósfera, los olores, la arquitectura, sus colores y hasta su luz, adquieren un poder casi mágico de envolverte en una cultura nueva de la que no quieres salir. De hecho, es en estos sitios donde, cuando te vas, estás deseando volver a reservar un vuelo para pensar en tu próximo viaje. Sin duda, uno de estos lugares donde uno puede (y quiere) perderse siempre que puede es Marrakech.

Las mil calles y escondites de la medina, la tranquilidad y los colores del Jardín Majorelle, la inmendidad del Palacio El Badi, la solemnidad de la mezquita Kutubía, la elegancia de las tumbas saadíes y, por supuesto, las mil historias que ocurren al mismo tiempo y entre el barullo de la plaza de Jamma el Fna. Quedarnos con un solo plan dentro de una de las cuatro ciudades imperiales marroquíes (Fez, Meknes y Rabat, formaría el conjunto completo) sería un auténtico desconocimiento ante esta joya africana.

Claro que, en cualquier viaje, uno de los grandes factores que determinan si la escapada ha merecido verdaderamente la pena es el hotel. En Marrakech podrás encontrar muchas opciones donde hospedarte pero, sin duda, una que te enganchará y hará que no quieras salir de ese oasis de paz y buen gusto.

Nos referimos al Royal Mansour, situado en pleno centro de la ciudad y muy cerca de Kutubía, el museo Yves Saint Lauren y la plaza de Jamma el Fna. Se trata de un hotel dividido en 53 riads individuales en las que podrás disfrutar de la privacidad y la decoración artesana del país. Claro que, si pasas la noche aquí, no deberías perderte su maravilloso spa, con gran variedad de tratamientos relajantes y, por supuesto, aprovechar una de las mejores experiencias de hammam del mundo.

Además, si tuviésemos que destacar solo una de las mil facetas que nos enganchan del hotel Royal Mansour, nos tenemos que decantar por su cocina (para algo somos Tapas y son gajes del oficio). El chef Yannick Alléno que posee 3 estrellas Michelin, te dará a bienvenida en cada uno de los cuatro restaurantes que podrás encontrar en el complejo. Desde La Grand Table Marocaine, donde podrás deleitarte con la comida marroquí más tradicional y sofisticada; hasta el restaurante al aire libre, Le Jardin, donde los sabores de la parrilla se funden con el sushi más exquisito y, todo ello, junto a una monumental piscina donde disfrutarás del sol.

Lo sabemos, como nosotros, quieres pasar unos días en este remanso de paz. No te preocupes, lánzate a su página web, reserva una habitación y, por supuesto, no te olvides de comprar los billetes de avión para pasar unos días de ensueño en Marrakech.