Como bien sabe Marne Levine, directora de Operaciones de Instagram, miles de personas dicen esto a diario… incluso mientras comen.  

Los números asustan: ya hay publicados más de 200 millones de posts en Instagram con el hashtag #food (y no digamos ya si incluímos otros como nuestro querido #foodporn). Claro que tampoco podemos extrañarnos demasiado si pensamos en las escenas cotidianas que vemos en nuestra vida diaria y los 400 millones de usuarios que acumula la red social en el mundo. “La comida representa una parte enorme de nuestra comunidad y un pilar de Instagram”, concede Levine. Ella ha venido a España para, entre otras cosas, dar la bienvenida al chef Sergi Arola (@sergiarola), quien incluso realizó un plato ex profeso para la ocasión, pero reconoce que le hace una ilusión especial “ver cómo entusiastas de la comida convierten su pasión en negocio gracias a nosotros. Por ejemplo, @symmetrybreakfast  son una pareja de Londres que cada mañana cuelga fotos de desayunos simétricamente perfectos y con un aspecto delicioso. Pues bien, ahora gracias a su audiencia están trabajando en su primer libro de cocina”.

Sin duda otra de las características más notables de Instagram es la influencia que está tomando sobre qué lugares debes visitar si, como ella, estás de paso por una ciudad. “¡Claro! Por ejemplo durante mi estancia aquí he cenado en el restaurante El Landó porque había visto imágenes de los platos compartidas por la comunidad”.

¿Pero podría ser que esto tenga su reverso negativo? Hay quien opina que tener a la mitad del restaurante colgando fotos arruina la experiencia y además impide el factor sorpresa. Levine, ‘sorprendentemente’, no lo ve así en ninguno de los casos: “La misión de Instagram es capturar y compartir momentos que realmente importan, sean cuales sean. Pues bien, la comida puede ser una experiencia muy emotiva y es lógico que se comparta tanto; tiene el poder de inspirar y deleitarnos”.

Nada parece poder quitarle la sonrisa y, viendo el momento dulce de la compañía, se entiende. “Pero no hay que dormirse en los laureles. Para nosotros ahora lo más importante es el vídeo, que hemos ampliado hasta los 60 segundos. Ha subido un 40% en seis meses”, dice antes de pedirle a la fotógrafa que intercambien sus papeles y pose para ella. ¿Le pondrá filtro? “Claro, el Ludwig. Hace que mis fotos parezcan increíbles, ¿no crees?” (juzgadlo vosotros mismos en @marnelevine).