Si un colectivo de excelentes chefs dice que la carne roja se debe maridar con champán, y no con vino tinto, hay que tomar nota e ir eligiendo el champán que más nos gusta para nuestra próxima barbacoa.

Una amplia mayoría acompaña sus platos de carne (roja) con una copa de vino tinto, al igual que la carne blanca y los pescados suelen maridarla con vino tinto. Y no se contemplan otras opciones. Ha sido así siempre y no hay razón para modificar el sabor que deja este maridaje en el paladar. Puede que sí haya una razón y venga de la mano de los mejores chefs del mundo: la carne de vacuno con champán  aporta unas notas que el vino tinto no es capaz de sugerir.

Todo es cuestión de evolución, y más en la gastronomía. De probar, aventurarse a fusionar sabores –aparentemente- imposibles, y descubrir nuevas opciones. Algo así como pasa cuando a un bistec, una hamburguesa o un chuletón le quitamos su copita de vino tinto y la sustituimos por una de champán.

Así de rotundos se han aventurado chefs reconocidos de Europa, sugiriendo que una copa de este espumoso completa a la perfección, y tan bien como el vino tinto, un asado de carne  de vacuno.

La razón que estos chefs dan para intentar cambiar la mentalidad de la gente y que se muestre un poco más receptiva tiene que ver con las costumbres. Tenemos la costumbre adquirida y asentada de tomar cada comida con una determinada bebida, pero que esto sea así no quiere decir que saliéndonos de la norma vayamos a echar por tierra un plato. Al revés, podemos descubrir sabores a los que no estamos acostumbrados para más buenos, incluso, que los ya conocidos.