Como sucede habitualmente, para llegar a encontrar su auténtica vocación, en este caso la fotografía, Borja Lorenzo tuvo que dar algún que otro rodeo. Aunque ya sabemos de sobra que lo importante es llegar. En su caso empezó estudiando diseño gráfico, aunque era algo que no le terminaba de convencer del todo… La ‘gran revelación’ la tuvo en el último curso de aquella formación, hace ya 12 años, cuando una de las clases a cursar era sobre fotografía. “Desde el primer momento vi que eso me llamaba mucho más la atención y me encontraba muy cómodo en ese campo. Empecé a investigar sobre el tema y finalmente estudié fotografía y un máster de especialización”, explica a Tapas.

Hoy, a sus 32 años, cuenta con más de una década de experiencia profesional con la cámara a cuestas, a caballo entre su Madrid natal y París, donde se ha especializado en fotografía de moda. “A mí la fotografía es algo que me apasiona, y está presente cada día en mi vida. De esta manera, también me interesa mucho la de moda porque, aparte de ropa, muestra personajes, estética, visión personal de las cosas… Es cierto que en los trabajos comerciales te tienes que centrar en las necesidades del cliente, pero aun así esa parte me gusta porque es muy de oficio: usar una buena luz, la lente adecuada… es algo muy técnico”.

Pero, como habéis podido contemplar, en esta ocasión ante la cámara de Borja Lorenzo no han posado modelos con las prendas más cool de momento, sino las –también– muy fotogénicas máquinas expendedoras de bebidas que salpican aquí y allá las calles de Japón, y que han dado como resultado uno de sus proyectos personales, bautizado como Vending Machine y realizado en 2019.

La idea le vino a la cabeza casi en cuanto aterrizó en el país nipón. “Viajaba con un amigo, pero éste, al venir de Londres, llegaba un día más tarde. Así que aproveché esa jornada para conocer el barrio de Tokio donde nos quedaríamos las primeras noches. Me encantaron estas máquinas, estaban en cualquier sitio y me parecía genial la relación y similitud con la cultura japonesa”. Por eso no dejó descansar su cámara cada vez que se cruzaba con una de ellas en Tokio, Osaka, Kioto, Sapporo, Otaru, Hakodate o Fuji.

Lo que más le atraía de este colorido universo mecánica, más que las bebidas que contenían en sí, eran los vistosos packings y las propias vending machines. De hecho, reconoce  que probó sólo algunos de estos productos, sin que le dejaran una huella especialmente memorable: “Una especie de té verde frío que tampoco era nada especial” y un agua con limón cuya experiencia “fue parecida a la del té”.

De lo que sí dio buena cuenta durante ese mismo viaje fue de la cocina nipona. “Soy un auténtico fanático de la comida asiática. Aquel viaje tuvo un fuerte dominante gastronómico porque el amigo con el que viajaba trabaja en restauración, en un restaurante de Londres de bastante prestigio, y tenía algunos contactos que nos enseñaron sitios realmente interesantes. Tengo muchísimas fotos de comida japonesa, que igual os interesan para otro número de Tapas…”, nos deja caer Borja. Aunque más allá de lo culinario, asegura que todo en aquellos lares le resultó muy especial: “La arquitectura, la naturaleza, la cultura… Es un tópico hablar sobre lo increíble que es Japón, pero es que realmente lo es”.

De vuelta a Occidente, Borja continúa volcándose en su pasión profesional y definiendo su propio estilo fotográfico, que bebe de unos  “referentes personales muy amplios. No tengo alguno en concreto porque creo que cada uno debe desarrollar su propio camino. He vivido en París y Londres y me he dado cuenta de que no hay un patrón a seguir. Pero obviamente tengo referencias visuales. No sólo son fotográficas, me fijo mucho en la pintura, los audiovisuales y la escultura”.

Y termina nuestra charla con un pequeño, pequeñísimo aperitivo, de cuáles van a ser sus siguientes pasos profesionales. “Me suele pasar que tengo más cosas en mente de las que puedo abarcar. Ahora estoy centrado en un proyecto que tengo bastante avanzado. Saldrá en verano en formato libro, casi seguro. Estoy ilusionado porque me parece de las mejores cosas que he hecho. Es, además, el proyecto en el que más tiempo he invertido”. Pues estaremos atentos, Borja; y tú, querido lector, también deberías estarlo.

Deja un comentario

Cancelar la respuesta