La publicidad y el marketing son aspectos que afectan a todos los aspectos de nuestra vida diaria – incluso a la hora de comprar la comida de nuestras mascotas – y hay veces que nos dejamos llevar por una imagen bonita y una frase llamativa. Pero ¿qué hay realmente detrás de la comida de nuestras mascotas? ¿Qué es lo que realmente comen nuestros mejores perros, gatos, iguanas o cobayas?

Vemos que los anuncios en televisión o las imágenes de las bolsas de la comida de nuestros compañeros hacen referencia y evocan a, por ejemplo, la imagen de un gran chef realizando platos específicamente para nuestras mascotas – nada de eso. Normalmente la comida de nuestras mascotas proviene de los descartes que son aptos para consumo humano – es decir partes restantes como huesos, órganos, sangre, picos, etc – también conocidos como “subproductos”.

Normalmente se lleva a cabo un proceso industrial en el que estos deshechos de partes y tejidos animales se convierte – al derretirse y fundirse – en materiales que pueden utilizarse. Es decir, se ponen todas las partes o deshechos no aptos para el consumo humano en grandes cubas, se muelen y se cocinan durante unas cuantas horas. Este proceso separa las grasas, elimina el agua y mata a todas las bacterias, virus, parasitos y otros organismos patógenos – al ser cocinados a altas temperaturas.

Al ser cocinados estos “subproductos” a tan altas temperaturas, en muchas ocasiones pierden las enzimas naturales y proteínas, variando mucho la calidad nutricional – incluso en el mismo producto – entre una bolsa o lata de comida y otra de la misma marca.

Samuel García

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