Los siguientes artistas se las prometían muy felices en algunas ediciones anteriores de ‘la gran fiesta del cine español’, ya tenían el champán preparado, bien frío, listos para celebrar sus previsibles premios; pero tuvieron que dejar los brindis para otra ocasión…

Pedro Almodóvar (1990)

El cineasta manchego es uno de los grandes favoritos de la presente edición de los Goya, con nada menos que 16 nominaciones por Dolor y gloria. Pero Almodóvar ya sabe muy bien el peligro que supone hacerse demasiadas ilusiones… Lo aprendió en 1990, cuando su filme ¡Átame! optaba a 15 galardones aquel año y finalmente se volvió a casa con las manos vacías y ostentando el triste récord de haber logrado el mayor fracaso de la historia de estos premios.

Alejandro Amenábar (1998)

Otro de los que puede triunfar este año (Mientras dure la guerra acumula 17 nominaciones) y otro que se llevó un buen baño de realidad en la gala de 1998. Amenábar había arrasado el año anterior con su ópera prima, Tesis, que se había hecho con siete premios –incluyendo el de Mejor película y Mejor director nobel– del total de las ocho nominaciones que atesoraba el filme. Todo pintaba muy bien para Abre los ojos, su segunda película, que optaba a 10 ‘cabezones’, pero finalmente no se llevó ninguno… Eso sí, el cineasta se quitaría el mal sabor de boca en 2005 con los 14 premios de Mar adentro.

Ángela Molina (1986, 1988, 1989, 1997 y 2012)

Hasta en cinco ocasiones vio pasar la gloria ante sus ojos la actriz madrileña. Aunque en 1986 ganó la Concha de Plata a la mejor actriz del Festival de San Sebastián por su interpretación en La mitad del cielo, se le resistió el galardón de la Academia, al que estaba nominada. Y lo mismo le pasó más adelante con Luces y sombras (1988), Las cosas del querer (1989) y Carne trémula (1997). La última vez que rozó el éxito en los Goya fue en 2012 por su trabajo en Blancanieves, pero el premio a la Mejor interpretación femenina de reparto recayó aquel año en la gran Candela Peña por Una pistola en cada mano.

Juan Diego Botto (1995, 2000, 2005, 2006, 2013)

El fenómeno generacional que supuso Historias del Kronen le valió la candidatura a Mejor actor revelación en 1995, pero no tuvo más remedio que aplaudir desde su butaca al vencedor de aquel año: Santiago Segura por otro bombazo como fue El día de la bestia. Tampoco consiguió Juan Diego Botto el Goya, esta vez como actor protagonista, en 2000 por Plenilunio, ni en 2006 y 2013, como actor de reparto, por Vete de mí e Ismael, respectivamente. Ni siquiera tuvo suerte por su trabajo detrás de las cámaras en ¡Hay motivo!, obra nominada en 2005 a la Mejor película documental.

Jordi Moyá (1996, 1997, 1999, 2009)

Ha estado cerca de hacerse con un Goya en cuatro ocasiones, pero jamás lo ha conseguido y se ha tenido que resignar, poner cara de póquer y ver cómo eran otros los que recogían los premios y daban sus discursitos. Su primera gran oportunidad llegó en en 1996 como Mejor actor de reparto por La Celestina; y tres veces más como actor principal en La buena estrella (1997), Segunda piel (1999) y El cónsul de Sodoma (2009). ¿A la quinta irá la vencida?