Que los mercados son señas de identidad de las ciudades españolas está claro: a pesar de que muchos se han transformado en lugares de gran interés turístico y gastronómico, como el mercado de San Miguel en Madrid o el de la Boquería en Barcelona, la realidad es que forman parte de la vida cotidiana de los ciudadanos para abastecer la despensa a diario. Y como la cantidad y variedad de puestos cada vez es mayor en la capital, a continuación seleccionamos nuestros favoritos.

Conservas en Nudista (Mercado de San Antón)

Lo suyo son las conservas al destape, es decir, lo que sale de la lata apenas se adereza para que conserve sabor y propiedades. Y sus propietarios se encargan de seleccionar el producto por todo el territorio nacional: hay mejillones (en escabeche) de las rías gallegas, anchoas de Santoña, verduras de Navarra, túnidos de Barbate… El espacio es luminoso y moderno, luce colores claros y tiene mesas de mármol.

Pan en Pandomè (Mercado de Tirso de Molina)

Domenico Rosso y Juan Barajas han convertido su local en referente de la pizza, el plato estrella italiano. Pero es que, además, el pan también está entre sus productos favoritos: su demanda creció considerablemente tras la crisis sanitaria y la toma de conciencia del consumo de alimentos artesanales. Entre la clientela los que más triunfan son el integral, el payés, el de maíz y el de centeno.

Repostería en Madre Amiga (Mercado de San Antón)

Bolas de roscón, cruasanes, palmeras de chocolate, tartas de queso, cookies, magdalenas de espelta, galletas de mantequilla, bizcochos de naranja confitada y de limón, coquitos, almendradas… la lista es prácticamente interminable en Madreamiga, el proyecto que ha marcado un antes y un después en el concepto de panadería y repostería artesana en España. Nació de la evolución de La Miguiña, el icónico obrador madrileño fundado por Begoña San Pedro, y actualmente funciona como proveedor de múltiples restaurantes y grupos hosteleros de referencia en la capital, como Taberna Verdejo, Alabaster, Azotea Grupo, La Bistroteca, Arima Basquegastronomy, Carallo, Papúa o Grupo La Mucca.

Productos latinos y asiáticos (Mercado de los Mostenses)

El mercado primigenio data de 1875, pero las obras de derivo de la Gran Vía propiciaron su desahucio en los años 20. A la sede actual llegó en 1946 y hoy destaca por lo exótico de su oferta. De hecho, los más de cien puestos que acoge, repartidos en tres plantas o ubicados a pie de calle, abarcan un espectro amplísimo del negocio alimentario, como decíamos, con nutrida representación de la gastronomía latinoamericana y oriental (sabores y especias de todo tipo y nacionalidad). Sus restaurantitos también lo demuestran: Asadero Miguel Ángel (recetas ecuatorianas y peruanas), Lily (chifa) o El Chiringuito Peruano.

Especias y tés en TQ Té de Maravillas (Mercado de Maravillas)

En esta tienda de té a granel con 14 años de experiencia ofrecen nada más y nada menos que 125 tipos distintos, además de 50 referencias de infusiones y plantas medicinales. Y por eso se presenta como el establecimiento ideal para combinar aromas y sabores que despierten nuestros sentidos. También hay accesorios, miel y café, entre otros artículos.

Frutas y verduras en Dehesa El Milagro (Mercado de la Paz)

Se autodenomina «granja y huerta ecológica» y razón no le falta. Aquí, además de criar animales de forma sostenible y circular, producen la tierra: no utilizan ni abonos ni herbicidas químicos, sólo restos orgánicos de su propia finca. Venden frutas, hortalizas y huevos ecológicos, además de otros productos como conservas, elaborados y quesos.

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