chuches, gominolas, golosinas

Ya lo decían The Strangeloves en 1965 , a todos nos gustan las gominolas, golosinas, chucherías, dulces, o como ellos cantaban, candy. Las chuches son la debilidad gastronómica –si es que podemos decirlo así– de muchos. No solamente los niños caen rendidos a sus dulces encantos, también lo hacemos los adultos.

Aunque probablemente tu madre no te dejaba comer todas las que querías de pequeño –y hacía bien– tú siempre intentabas conseguir tu favorito, quizás un chicle de fresa, quizás el huevo frito, las nubes o los ositos de gominola.

Las chucherías están hechas principalmente de azúcares mezclados con otros elementos como gelatinas, aromas, edulcorantes o potenciadores del sabor y carbohidratos o grasas. Por lo tanto su nivel de proteínas, minerales o vitaminas es casi inexistente. Son productos con un alto contenido calórico, unos 100 gr pueden aportar aproximadamente 350 calorías que debemos consumir siempre con prudencia y limitando la ingesta.

Tipos de chuches

Golosinas. Los caramelos, piruletas, chicles o cualquier otro tipo en los que predominan los azúcares. Aquí podemos encontrar la categoría más amplia con productos como las nubes, el regaliz, las cintas pica pica de fresa y otro sinfín de chuches que nos hacen plantearnos volver a la niñez.

Chocolates. Bombones, barritas de chocolate, las bolitas de maíz recubiertas de chocolate negro o chocolate con leche o las rochas de chocolate con leche y cacahuetes. Una extensa variedad que nos encanta pero con la que debemos tener cuidado debido a su alto contenido en azúcar, cacao, manteca y grasas.

Bollería industrial. Napolitanas de chocolate, croissants, donuts, etc. tienen un alto contenido en hidratos de carbono y grasas saturadas.