Durante un paseo en su carroza, María Antonieta le preguntó a su cochero por qué la gente parecía tan desgraciada, a lo que él le respondió: “Porque no tienen pan que llevarse a la boca”. Fue entonces cuando ella soltó una de las frases más estúpidas que recuerda el ser humano: “Pues si no tienen pan… que coman pasteles”. Y siguió paseando. Olvidado ya el coscorrón que habría merecido (lo de la guillotina años más tarde fue excesivo, vale), el ilustrador francés Benjamin Lacombe resucita a la reina, conocida coloquial y despectivamente como L’autre-chienne (“La otra perra”) en el libro María Antonieta. Diario secreto de una reina, prologado por la historiadora Cécile Berly.