¿El origen de esta frenética actividad en la escritura? Un post explicando la crisis económica, que tuvo miles de visitas en apenas unas semanas y que le llevó a publicar su primer título: La crisis ninja y otros misterios de la economía actual. Leopoldo Abadía nació en Zaragoza hace 83 años y cursó Ingeniería Industrial. Durante más de 30 años fue profesor del IESE, escuela de negocios de la que también fue miembro fundador. Tiene 12 hijos y 40 nietos. 

Según el Banco de España, se han perdido 60.000 millones de euros, ¿cómo es posible esto?

Vamos a ver, yo monto un negocio que me va mal, luego ya veremos por qué ha ido mal, pierdo mucho dinero y voy al Estado y digo: por favor, dame dinero. Y me lo dan, ya veremos también por qué. El Estado lo paga y piensa: cuando este negocio vaya bien, recuperaré los 60.000 millones, muy fácil. Esta es la teoría, claro. Vamos por partes: ¿por qué pierdes ese dinero? Porque lo has hecho mal, porque te equivocaste de negocio, o porque has metido la mano en la caja. En las cajas ha habido mucho politiqueo. ¿Por qué el Estado decide salvar esto? Primero por la gente que tiene depositado el dinero allí, que son miles y miles de personas. El tema del Banco Popular no ha costado nada al Estado pero 300.000 accionistas se han hundido, que son muchos. En el caso del Popular se ha decidido salvar a los ahorradores a costa de los accionistas. 

Pero hablábamos de los 60.000  millones de euros…

El Estado se ha metido a salvar la caja y ha puesto esos 60.000 millones. Montas un negocio, que puede ir bien o puede ir mal, has hecho bastantes cosas para que vaya mal, ha habido gente que ha metido la mano y se pide dinero al Estado para no penalizar a mucha gente. ¿Se podrá recuperar ese dinero? Si lo puedes recuperar algún día, pues bendito sea Dios.

¿Cómo cree que lo han hecho el Banco de España, la CNMV… los organismos supervisores? Porque el Popular, por ejemplo, pasó los test de estrés.

Sí, hay muchas cosas muy dolorosas y muy extrañas en el caso del Popular. En los tiempos de Luis Vals era uno de los mejores bancos del mundo en rentabilidad. Después llegó Ron, y se metió en el negocio inmobiliario tarde. Se mete cuando ha dejado de ser negocio y se queda con 40.000 viviendas, valoradas en 36.000 millones de euros, con lo cual tiene una mochila bonita. Así que tiene una filial, el banco comercial, el de las pymes, que va bien, y esto otro. Y se le ocurre crear un banco malo. En el consejo, al final del año pasado, dicen que hay que echar a Ron y buscar otro presidente. Contratan a Sarancho, que estaba calificado como mejor banquero del mundo. Y en su primera junta general de mayo pasado dice que el banco está muy mal, y se hunde todo. 

¿Qué ha pasado entonces?

Se han quejado de la política de comunicación del Popular, que ha sido un desastre, con muchas filtraciones de gente de dentro. La intervención de Sarancho en la primera junta acabó de estropear las cosas. Aquí ha habido información privilegiada, seguro, porque en los primeros días de mayo algunos organismos y Comunidades Autónomas han retirado dinero, con lo que se han cargado el banco. En un día se han retirado 3.000 millones. Un banco se hunde por falta de liquidez, pero se hunde más por falta de solvencia: si no tengo dinero en la caja pero tengo un edificio en la calle Velázquez, no tengo liquidez pero soy solvente, te pagaré. El Santander se ha llevado el banco por un euro, pagándolo los accionistas, el señor Botín estaría orgulloso de su hija. Ahora, durante unos meses, será filial del Santander y después desaparecerá completamente. Se están reuniendo ahora altos ejecutivos de una y de otra entidad para empatizar dicen, o sea, para echarte pero pidiéndote que sonrías. O sea, se irán a la calle 3.000 o 4.000 personas. No sé, estas cosas ocurren y empiezas a pensar mal, ¿por qué las Comunidades retiraron dinero?

¿No cree que andamos un poco faltos de moral
y de ética a la hora de hacer negocios?

Un poco no, mucho. Me preguntaron en una ocasión si no pensaba que había que volver a los “viejos valores”. Los valores no son viejos ni nuevos. Son, simplemente. En el momento en que ves que hay gente que se ha cargado todo el valor, que va a por el dinero, entiendes muchas cosas. No creo que exista el capitalismo salvaje sino salvajes que van de capitalistas. El capitalismo es muy bueno. Vivo en Barcelona, en una calle paralela a una muy comercial, yo la llamo capitalism street. Hay varios bares, una relojería… de todo, muchos negocios. Yo quiero que todos esos negocios ganen mucho dinero porque así contratan a más gente. Pero, ¿qué pasa si esa gente en vez de pagar bien, atornilla a los que contratan y no les pagan? Pues son unos sinvergüenzas. Si te roban en una carnicería, no vuelves, pero si te roban en un banco y te roban muchos millones… Las cosas cada vez están más complicadas, te hablan de negocios que te parecen piratería o estafas nada más verlos. Lo hacen más sofisticado que Madoff, pero mira, ahí está en la cárcel. Llega un momento en que aquí habría que empezar a hacerlo igual, porque si no… 

Nada más llegar a esta entrevista usted se ha pedido una caña. ¿Cuál es su secreto para seguir siendo tan vitalista pasados los 80? 

Pues desayuno poco, café con leche con pan tostado. Y punto. Y cuando me apetece me voy a desayunar a un bar de al lado y me pido un bocadillo de jamón y un vino tinto. Normalmente cuando desayuno me pongo a trabajar; trabajo en casa, tengo un despachico pequeño que me gusta mucho porque tengo allí mis fotos y dedicatorias. Y a las 12 o así me pongo un whisky. Me regalaron uno muy bueno y no lo pongo en la cocina porque mis nietos se lo soplan. Y luego por la noche me tomo un gintonic. Le pregunté al médico y me dijo que en los análisis no salía. Así que eso es lo que hago.  

– ¿Y su plato preferido?

– Soy muy malo para comer, me gustan los canelones, el steak tartare, soy muy lento comiendo así que toda comida blanda me va muy bien. Cualquier cosa blanda, al final como, pero soy más de picotear, picoteo mucho. 

©Jacobo Medrano

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