Perderse entre viñedos, despalillar y pisar uvas, visitar parajes y entornos inmejorables, conocer joyas arquitectónicas, aumentar el nivel de conocimientos sobre enología, maridar con experiencias de categoría… ha llegado la fiesta de
la vendimia y las bodegas abren sus puertas al público para que podamos vivir en primera persona momentos únicos rindiéndole un sentido homenaje al dios Baco.

Los entendidos y aficionados hemos descubierto una nueva forma de viajar y tras un periodo de cambios y restricciones parece que esta temporada el panorama pinta muy diferente que la anterior; las bodegas nos esperan con los brazos abiertos garantizando un enoturismo seguro. ¡Ponte las botas, que nos vamos!

Bodega 202 – Laguardia, Rioja Alavesa

Amantes de las cosas hechas despacito y con buena letra, en esta garage winery las propuestas son diseñadas ad hoc para el cliente, pero todas giran en torno a la visita de sus viñedos y la cata de sus vinos, su Aistear 2016 y su maravilloso Ansa 2016, procedentes de viñas de más de 70 años.

Sus experiencias son tan personalizadas y exclusivas que son los propios Marta Ortiz-Arce, directora de Sostenibilidad de la bodega, y su marido Luis Güemes, director Técnico y enólogo, quienes las conducen, con la Sierra de Cantabria de testigo.

Finca Tinedo – Socuéllamos, Ciudad Real

Aquí los que llegan se encuentran ante una de las bodegas más antiguas de Castilla-La Mancha. Llevan desde 1846 elaborando vinos y ahora, con quinta generación y Manuel Álvarez – Arenas al frente, la historia, que empezó a escribirse 175 años atrás, continúa. Además de poder recorrer su viñedo
ecológico de 47 hectáreas, dividido en 22 parcelas donde destacan las variedades Tempranillo, Syrah, Graciano o Cabernet Sauvignon, el visitante puede descubrir los encantos de la cocina manchega en una quintería de 125 años con un menú muy especial.

Finca La Emperatriz – Haro, La Rioja

Los hermanos Hernáiz acaban de presentar la primera añada calificada como viñedo singular dentro de la categoría de más alta calidad de la D.O.Ca Rioja y qué buena ocasión esta para visitarlos y celebrarlo. Para descubrir la historia de este lugar, fundado en 1996, que antiguamente había pertenecido a Eugenia de Montijo, emperatriz de Francia, han diseñado una serie de planes que se adaptan a los gustos y disponibilidad del cliente. Además de disfrutar de su wine bar y tienda, la vendimia se puede vivir en clave slow todo un fin de semana desde una de sus villas.

Miradoiro – Ruiloba, Cantabria

Se trata de uno de los pocos proyectos vitivinícolas del litoral cántabro incluidos dentro de la Indicación Geográfica Protegida Costa de Cantabria. Sus vinos se elaboran a partir de la gallega Albariño, la autóctona Hondarrabi Zuri, la Godello y la Riesling. Una experiencia única es visitar uno de los viñedos donde nacen, Herbozosa, el más especial, con el mar de frente y los Picos de Europa detrás, para después catarlos. Lo mejor está aún por llegar: dentro de un año, tienen previsto abrir un pequeño hotelito para darle el empujón definitivo al enoturismo.

Mar de Frades – San Martiño de Meis, Pontevedra

Con la Ría de Arousa y su brisa como telón de fondo, Finca Valiñas, terreno donde se asienta esta emblemática bodega, se encuentra en un enclave privilegiado. Galicia en estado puro, arropados por mar y montaña y con copa de vino en mano, es solo un aperitivo de lo que se puede degustar al visitar el hogar de la ya icónica botella azul de Albariño. Aunque esta varietal ha sido la insignia de la casa, fundada en 1987, ahora en sus más de 60 hectáreas de viñedos repartidos por los valles de Salnés y Ulla también se cultiva la Godello, que ya comienza a dar que hablar. Un paseo por las laderas donde crecen, seguido de otro por las aguas de la Ría aprendiendo sobre las bateas de mejillones y su vida marina, es acierto seguro.

Finca Villacreces – Quintanilla de Onésimo, Valladolid

En esta bodega las actividades en torno a ella se toman muy en serio.
Y si no que se lo digan a los Prunolovers, que en septiembre pudieron celebrar su Día Pruno, una fecha en la que disfrutar de un maridaje a base de buena música, comida y vino que ha recibido el Premio a la Mejor Iniciativa Enoturística por parte de Verema, el portal vinícola más importante de habla hispana. Hasta que llegue la próxima celebración, aquí la vendimia se puede vivir de cerca con un pícnic entre viñedos o sobre ruedas con opciones a elegir entre Productos Km 0, Cesta Vegana o Cheese lovers y, por supuesto, una botella de Pruno a compartir.

Campillo – Laguardia, Rioja Alvadesa

Una de las joyas vitivinícolas que se encuentran dentro de la Rioja Alavesa. Dentro del Grupo Faustino, esta bodega inaugurada en 1990 es pionera del enoturismo en Rioja. Diseñada como un proyecto único, construida a modo de château bordelés, es hogar del que ha sido elegido como Mejor Vino 2021 por el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación: su Campillo 57. Visitarla significa sumergirse de lleno en el recorrido que hacen sus vinos desde el racimo hasta la copa. Racimos recogidos de las 50 hectáreas que rodean la bodega y que después se pueden catar en su wine bar. Una de las muchas actividades que ofrecen a los que se acerquen de visita.

Deja un comentario