La tecnología se apodera de nuestras vidas, una vez más, para quitarnos una parte indispensable -hasta ahora- de nuestros hogares: la cocina.

La industria mobiliaria piensa que de 5 a 10 o 15 años nuestras casas sufrirán un cambio hacia la domótica culinaria. Aunque creamos que esta transformación parece algo a largo plazo, la realidad es otra: hay hornos que deciden cuándo y de qué forma empieza a asar un pollo, y te notifican cuando ya está listo. Por ello, este pensamiento ‘de progreso’ -si se puede llamar así el abuso de comodidad- se orienta hacia las súper cocinas, dotadas con la última tecnología; y como consecuencia, la “estupidización” del humano.

Ikea Australia ha sido quien ha dado este pistoletazo, alegando que “habrá un área común donde cocinar y preparar tus comidas, o calentar tu comida preparada”. Comida precocinada y microondas, ¿no va esto en contra de los ideales actuales de comida saludable, orgánica y creativa?