El que fuera el hogar de Lina Morgan durante años ha dado con la mejor fórmula de homenajear a la artista española día tras día y de forma continuada: un gastrobar en el corazón de Madrid -enfrente del Mercado de la Cebada- y en la casa que Lina Morgan siempre llevará en el corazón, el Teatro La Latina.

Una cocina de fusión japonesa y madrileña se dan cita en este espacio sumado a una oferta muy castiza: cañas, vinos y tapas. Una opción divertida y desenfadada para desconectar de la rutina, apoyada en los valores que la actriz defendió hasta el final: la cultura, el cine y el teatro.