A-pe-ri-ti-vo. Cinco son las sílabas que inspiran un experimento visual que busca extraer el significado de dicha palabra a través de explosivas imágenes pop. Le pese a quien le pese, el aperitivo está más vivo que nunca y no hay escapatoria. En España resulta ya imposible, tanto en grandes capitales como en pequeñas ciudades de provincias, darse un tranquilo paseo de mediodía y no encontrarse con aluviones de personajes obsesionados con bebidas como el vermut, la cerveza y el vino. O con preparaciones con un poco más de ingenio, como el Aperol Spritz (cava, Aperol y soda), que tan fuerte ha entrado en el mercado español y que ahora empieza a codearse con el otro italiano que nos acecha, el Negroni (ginebra, vermut, Campari). Incluso el Gin & Tonic ha empezado a saltarse las sobremesas para hacerse un hueco en las barras más sofisticadas en un ‘medio’ formato que, probablemente, va a calar más pronto que tarde. Pero todo esto tiene un punto de partida, un momento de ingenio y fabricación. Es ahí donde entran Las Coleccionistas, Nuría y María, un dúo colaborativo que trabaja en proyectos de fotografía, dirección de arte, set design… y experimentos que resultan en Frankensteins bebibles, como Apèro Labo, una colección de fotografías en las que se atrevieron a diseccionar las bebidas que componen la hora del aperitivo.

El elemento predilecto de Nuria y María para llevar a cabo el más clásico de los aperitivos es siempre el vermut casero con rodaja de naranja, olivas y patatas crujientes, pero para expandir horizontes respondieron a la llamada de Pau Arregui, “un amigo y maestro de los líquidos” que las incitó a colocar a las bebidas de aperitivo en un lugar alejado de la estética de fotografía de producto”. Para la concepción queríamos huir del marco publicitario y decidimos situar las bebidas en un contexto antitético al que normalmente van asociadas: un laboratorio. En

realidad, es el entorno al que pertenecen las bebidas en su fase de producción, pero este aspecto de la cadena suele esconderse, así que nos pareció interesante explorar sus posibilidades estéticas”. La gastronomía no es ajena a este tándem, que ya ha elaborado fotos a una modelo comiendo un menú completo de spaghetti, hamburguesa A y pastel para Food Cultura, un lookbook inspirado en las frutas tropicales de Carmen Miranda, e incluso otro para Triticum, un obrador con experiencia en El Celler de Can Roca o Casa Gerardo. “A partir de ahí, nos encerramos en nuestro laboratorio fotográfico y empezamos a experimentar con las diferentes texturas y colores de los líquidos, los utensilios de un laboratorio, el atrezzo y los materiales de fondo para crear distintas estructuras que pudieran funcionar”. Así, y con su particular estilo elástico, dieron en el clavo con atractivas,

coloridas y sencillas representaciones de aquellos brebajes que tan a menudo se convierten en parte de nuestros rituales culinarios. Si es que está claro que, tanto en papel como en ilustraciones o fotografías… el aperitivo es sagrado.