Andrea Caruso es cofundador, junto a Alberto Ciszak Gobbino, de Ciszak Dalmas, el estudio madrileño de diseño industrial que genera nuevos escenarios y experiencias para marcas e instituciones. Este año se han aventurado a colaborar con The London Nº1 en la creación de The London Ritual. ¿La razón? Llevar aún más allá la experiencia de beber el perfecto gin & tonic a través del diseño un molde cerámico formado por dos conchas negras que aíslan el interior, lo que mantiene las características de un impecable gin & tonic. Así, tanto el calor de la mano como la temperatura ambiente inciden de menor manera en el líquido del interior.

1. Tu comida favorita…

La que no te esperas. Preciso que no tengo comida favorita, tengo más bien recuerdos de sensaciones inolvidables en torno al comer. La comida para mí no es más importante que su contexto. Me interesan otros ingredientes, el diseño del espacio, la calidad de la luz y el ambiente, los pequeños detalles en los que es difícil fijarse, las expresiones de los cocineros, la música de fondo, hasta un estado de ánimo, son piezas fundamentales para convertir una comida en un momento único que merece la pena ser vivido. La comida es mucho más que el plato que tienes por delante, si no, no podría el decir porqué de que una tostada me haga tan feliz, aunque la Parmigiana, en su versión más sencilla, puede enamorarme como pocas cosas. Un plato testigo de la cultura del Mediterráneo, mi verdadera casa.

2. …y la que más detestas.

Comida para ostentar, aparentar, que no tiene más fundamento que el ego. Comida que insulta y enfada. Comida mediática y de revista barata. En diseño industrial se estudian los grandes clásicos del diseño «anónimo», piezas como un tenedor, una rueda o un sacacorchos. No tienen dueños, la autoría es de la ilusión hacia las cosas bien hechas, silenciosas, que nos acompañan en cada momento. En este sentido, a riesgo de resultar vulgar, prefiero pan y aceite.

3. Si pudieras elegir, ¿qué comerías ahora mismo?

Soy italiano, permíteme el cliché de decir que en este momento me interesaría descubrir lo que está cocinando una abuela italiana, cuyo proyecto empieza días antes de tu visita, se desarrolla con amor desinteresado y termina con un adiós nostálgico esperando que pronto puedas volver.

4. Tu primer restaurante.

«Ristorante Vittoria», una taberna toscana de toda la vida, en la calle donde nací en Turín. Para mí su “finissima”, una fina carne empanada cubierta por rúcula y tomate, acompañada por pequeñas alcachofas fritas, es una plataforma donde empezar un viaje hacia el pasado, dentro de memorias borrosas de una infancia italiana cada vez más lejana.

5. Y al que volverías sin parar.

Din Tai Fung, un restaurante nacido en 1972 en Taiwan, especializado en dumplings&noodles, galardonado con una estrella Michelin en 2010. Raras veces he saboreado tanta delicadeza y sencillez en sabores tan exóticos y contrastantes. La elaboración de las empanadillas, totalmente manual y de una rapidez propia solo de ciertas culturas asiáticas, a la vista tras el gran cristal de la cocina, es un ritual perfecto, repetitivo y que no puedes parar de observar. Recomiendo de postre el dumpling con crema dulce de frijoles rojos.

6. El que no recomendarías ni a tu peor enemigo.

Una noche medio perdido en una carretera en Sihanoukville, Camboya, probé en un kiosco el Bobor. Es un plato típico pobre. Lo recuerdo como una pulpa pasada de arroz desecho con gotas de aceites negro vertidas de un bote en el que parecían flotar trozos de sardinas industriales. Pero el lugar donde peor comí fue en Filipinas, a pesar del océano y de la increíble disponibilidad de pescado que puedan tener. Parece que no entiendan esta riqueza cuando en una isla de pescadores te sirven espaghetti con ketchup y dumpling congelados. O tal vez no entienda yo su cultura. Tras la ocupación española y la fuerte influencia de Estados Unidos, una cultura pobre y aislada, aunque en desarrollo, fácilmente puede confundirse con otras identidades.

7. Un sitio por conocer.

Japón y Cuba.

8. Tu bebida favorita.

Me «conformo» con un Cornet Malvasia en la terraza de Mar y Vent en Banyalbufar.

9. Tu primera copa fue de.

Mi padre es siciliano. Su manera de educarnos ha sido estricta. En casa teníamos la regla de que los niños no podían beber hasta el cumplimiento de 10 años, porque el hígado no tiene todavía los enzimas para digerir el alcohol. Desde que tengo recuerdo de mis cumpleaños, tengo grabada la imagen de mi padre diciendo «Lo siento hijo, todavía no es el momento. El día en que cumplas 10 años tomarás tu primera copa de vino.» Aquel día llegó y mi primera copa fue un Dolcetto, un tinto tradicional de la región de las «Langhe» en Piemonte.

10. …y la última?

Gin&Tonic con The London nº1 ¡en una copa cubierta por dos conchas de cerámica!

11. El plato que mejor te sale.

Improvisación de nevera, mejor incluso si va acompañada de una inesperada visita de notables huéspedes. Me encantan los bajos recursos y la imaginación.

12. Una canción que te dé hambre.

N’nijo de Amara Toure.

13. Una canción / peli / libro que te revuelva el estómago.

Alguna peli americana con el personaje que tiene que hacer reír a todos y a mí solo me provoca ganas de romper la pantalla o quemar el cine entero. Imposible comer después.

14. Un aroma / recuerdo sensorial de la infancia.

En el último libro que he leído se describe muy bien un recuerdo que tengo en común con el autor: «Me gusta el norte, el frío y la lluvia. No imagino nada más bello de los bosques inmensos y húmedos, invadidos por niebla. En mi infancia me sentía emocionado a la vista de los helechos, del musgo en los troncos de los arboles. Me gusta el ruido de la lluvia. Lo recuerdo como uno de los ruidos más bonitos del mundo.» Mi último suspiro, Luis Buñuel, Debolsillo, 2012.

15. ¿Qué pedirías en tu última cena?

No lo puedo imaginar, se me cruzan demasiadas emociones encontradas.

16. ¿Qué tres cosas no faltan nunca en tu nevera?

Tomate, albahaca, parmigiano. Y en los últimos 3 años, sobrasada mallorquina, aquella ilegal que no se compra.

17. ¿Qué plato no soportabas de pequeño y ahora te gusta?

Las alcachofas. Ahora no podría pasar un invierno sin ellas.