El ‘best seller’ de Gwyneth Paltrow no hubiese existido sin Julia Turshen. Tampoco ‘Small victories’, su más reciente andadura en solitario.

De manera altruista, remunerada o por el mero hecho de querer hacer una buena obra, ser la persona que ayuda a que otros alcancen sus metas es, a veces, más gratificante que alcanzar las propias. En el mundo editorial la misma filosofía se aplica en los coautores que ayudan a construir las historias de otros con su puño y letra. Como Julia Turshen, uno de esos pilares que ha contribuido al éxito de algunos de los best sellers gastronómicos publicados por personajes como la actriz Gwyneth Paltrow (It’s all good); Dana Cowin, editora de la revista Food & Wine durante 21 años (Mastering my mistakes in the kitchen) o el chef Mario Batali (Spain: A culinary road trip), así como la voz junto con la que nació la radio Cherry Bombe.

Siendo honestos, después de tanto altruismo siempre viene bien un poco de egocentrismo positivo, y en esta escritora para los famosos y cocinera profesional, eso fue exactamente lo que necesitó para volar en solitario. Fue así como su “egoismo” en las letras la llevó a la concepción de Small victories, un libro propio en el que contar sus vivencias personales. “Había acumulado tantas historias y recetas con mi experiencia como cocinera y coautora de varios libros que me vi en la necesidad de hacer uno en el cual volcarlo todo para facilitarle las cosas a aquellos que se ven intimidados por una cocina”, cuenta Julia desde su hogar y confiesa: “en lo personal, mis pequeñas victorias al escribir el libro fueron recordar que terminarlo es una maratón, no un ‘sprint’.

Junto a su esposa, la diseñadora Grace Bonney, Julia ha convertido su ermitañismo en medio de la nada al norte de Nueva York en una forma de vida que emana comodidad y satisfaccción, y que gira alrededor de la cocina, el ombligo de sus historias. Small victories es una prueba de ello por su manera de acercar al lector a una tonelada de recetas, que vienenacompañadas de algún truco o técnica que la hacen un poco más fácil al cocinero amateur. “Cada receta tiene también una cantidad de alternativas a la hora de ser cocinadas. Así que cuando dominas uno de los trucos y técnicas puedes pasar a jugar con ellas para crear algo nuevo”, cuenta. Aunque antes que los trucos y las recetas, parece ser que lo más importante es que le pongas corazón a lo que haces. Justo como lo hacía su tía Renee cuando le cocinaba su sopa de pollo favorita. “Esa sopa significa muchísimo para mí, me recuerda cuando la comíamos en su apartamento en Brooklyn, es como la historia de mi familia en un bol. Por eso está en la portada, porque queríamos que el libro fuese tan reconfortante como el recuerdo que tengo de ella”, concluye la autora.

©Gentyl+Hyers