Hay quien se vale de las dos partes del cascarón para ir vertiendo la yema de uno a otro, salvarla y deshacerse de la clara, pero el problema viene cuando la clara también la tenemos que conservar intacta para la receta. ¿Cómo lo conseguimos?

Muy fácil. Casca el huevo en una bol, coge una botella de plástico vacía y acércala a la yema apretando la botella y haciendo ventosa sobre esta parte del huevo.

Al hacerlo, separaremos la yema de la clara. La parte absorbida será la yema y en el bol nos quedará la clara intacta para emplearla en la receta. Con este truco tan de andar por casa no desperdiciaremos ni una gota del huevo y lo habremos hecho limpia y rápidamente.