Estamos en el año 50 a.C. Toda la Galia está ocupada por los romanos… ¿Toda? ¡No! Una aldea poblada por irreductibles galos resiste todavía y siempre al invasor…”. Así comenzaban los cómics de Astérix y así podría comenzar nuestra historia sobre el Jura, una de las zonas vinícolas más antiguas de Francia. 1.900 hectáreas de viñedo que resisten los embates de la globalización de Parker y compañía merced a una variedad de vinos entre los que destacan por los vin jaune (‘vino amarillo’), auténtica rareza que comparte con finos y manzanillas la crianza bajo velo, aunque el carácter frutal y la acidez de la savagnin les imprime un carácter único. Ah, y además reposan 75 meses antes de embotellarse en la característica ‘Clavelin’ de 0,62 litros.

Berthet-Bondet 2006

(A.O.C. Chateau-Chalon)

Château-Chalon es el mito, una minúscula denominación de origen de tan sólo 45 hectáreas donde sólo se elaboran vinos amarillos de culto. Esta vez no hubo suerte, el vino no estaba y por mucho que esperamos no llegó. Unidimensional y plano en nariz, recordaba a un amontillado jerezano por los tonos oxidativos, y a una taberna bávara por el persistente aroma a manzana asada.

Jacques Puffeney Vin Jaune 2007

(A.O.C. Arbois)

Puffeney es un pequeño productor old school fanático de las levaduras autóctonas que emplea viejos fudres en la elaboración de sus vinos. Complejo, elegante y exhuberante, exige disfrutarlo sin prisas para no perderse la evolución de los aromas: melocotón, pera, manzana, flores blancas… En boca es fresco, goloso y untuoso.

Benedict & Stephane Tissot Vin Jaune “La Vasée”

(A.O.C. Arbois)

Elaboradores de referencia en Arbois, sus 35 hectáreas de viñedo se cultivan en biodinámica. Pese a su juventud, este 2005 es un vino hecho: maduro, opulento y muy fácil de beber, por la nariz desfilan tonos propios de crianza bajo flor acompañados de aromas balsámicos (laurel, eucalipto) y recuerdos dulzones (miel, bollería).