Comer en Carbón Negro es trasladarse hasta una casa de campo con amplios ventanales, rodeado de árboles y en un entorno único. Eso es lo que parece intentar transmitirnos este restaurante.

Cada experiencia en Carbón Negro es una apuesta por la vuelta a los orígenes, es volver a una de las técnicas de cocinado tan leal como la parrilla en la que el alimento puede lucirse sin tapujos y hacer las delicias de todo aficionado a la buena mesa. Gonzalo Armas, el chef, utiliza técnicas y recetas de todo el panorama español que, a lo largo de su extensa trayectoria entre fogones, ha ido perfeccionando.

Los encurtidos, escabeches y ahumados, junto a los quesos y embutidos, son sólo algunas de las perfectas opciones de picoteo que se pueden probar en la barra de Carbón Negro. En su interior, los buñuelos de Idiazabal, la ensalada de tomate y ventresca, las yemas de espárragos de Navarra con vinagreta y los guisantes con huevo poché son algunos de los platos a través de los que el chef transmite la esencia de la comida de campo.