La Guía Michelin España y Portugal 2017, presentada esta noche en Mas Marroch (Girona), sorprende con las 3 estrellas concedidas a Lasarte (Barcelona), coloca la segunda estrella a siete restaurantes y la primera a 22.

Ni quinielas ni porras. En esta edición de la Guía Michelin España y Portugal las expectativas eran altas, altísimas (no solo son buenos vendiendo ruedas, no lo olvidemos) e incluso ese hashtag burlón tan utilizado por los más guerreros de la gastronomía tuitera, #estrellasparatodos, parecía más real que nunca. 22 nuevas estrellas, 7 biestrellados y un tres estrellas más para el podium hacían que olvidásemos por un rato la tan comentada cicatería de los inspectores en nuestro país.

Sin embargo, como decíamos al principio, ni quinielas ni porras porque todo se fue a la ídem de un plumazo. Seamos sinceros: nadie, absolutamente nadie, al menos hasta el último momento –cuando las filtraciones empezaron a emerger– había apostado por Lasarte, la sede barcelonesa del universo Berasategui capitaneada por Paolo Casagrande, como nuevo y flamante tres estrellas, y sí por Mugaritz, Aponiente, Atrio o incluso Miramar. Así las cosas, muchos de los asistentes lamentaban haber perdido su apuesta… a pesar de que la mayoría de restaurantes condecorados con dos estrellas sí estaban en boca de todos desde hacía semanas más allá de supuestas filtraciones. No sorprendió, por tanto, lo de Diego Guerrero en DStage (Madrid), representante perfecto de los parámetros que busca hoy la Michelin en una gran ciudad; Annua (San Vicente de la Barquera) y El Cenador de Amós (Villaverde de Pontones), dos cántabros más para una región históricamente emparedada entre la fuerza gastronómica y turística de Asturias y País Vasco; L’Escaleta (Cocentaina) y Bon Amb (Jávea) que se suman con solidez y talento a la imparable Comunidad Valenciana desde Alicante; y, ya en Portugal, no olvidemos Portugal, jaleado doblete con Il Gallo d’Oro (Funchal, Madeira) y The Yeatman (Vila Nova de Gaia, Oporto).

Entre la lluvia de debutantes, 22 decíamos, lo de siempre: nunca cae a gusto de todos. En total son 166 los establecimientos con una estrella repartidos por la península, pero ojo, esta vez han caído 15 nuevas para España y 7 para Portugal. Celebradas por unanimidad fueron las de Céleri (Barcelona), una impecable apuesta vegetal orquestada por Xavier Pellicer; Noor (Córdoba), la mediática revisión de la cocina andalusí por parte de Paco Morales; y El Invernadero (Collado-Mediano, Madrid), que premia el concienzudo trabajo de Rodrigo de la Calle con la gastrobotánica. A ellos se suman Xerta (Barcelona), Ca L’Arpa (Banyoles), La Boscana (Bellvís), L’Antic Molí (Ulldecona), A’Barra (Madrid), Gaytán (Madrid), Raúl Resino (Benicarló), Sents (Ontinyent), Cobo Vintage (Burgos), Baluarte (Soria), Adrián Quetglas (Palma de Mallorca) y Argos (Pollença). Un dato: las porras más repetidas apuntaban a Lera (Castroverde de Campos, Zamora), Bardal (Ronda, Málaga), Alkimia (Barcelona) o Alabaster (Madrid) y, sin embargo, en algunos casos parece que el gusto y el criterio de los inspectores se rigen por parámetros muy diferentes a los de la prensa especializada que dan cera en las redes sociales. Así pues, prepárense todos para el rasgueo de vestiduras porque pinta atronador. Y no olvidemos un pequeño detalle: a más furia, más ruido… y a más ruido, más eco; que de eso se trata. Así que todos contentos.

Sigamos:

El diluvio más inesperado fue sin duda el que empapó Portugal, donde por primera vez las nubes atlánticas soltaron algo más que agua y cayeron primeras estrellas para Casa de Chá da Boa Nova (Leça da Palmeira), Alma (Lisboa), Loco (Lisboa), William (Funchal, Madeira), L’And Vineyards (Montemor-O-Novo), que felizmente la recupera tras haberla perdido en la pasada edición, Antiqvvm (Oporto) y Lab by Sergi Arola (Sintra), una manera también de reconocer el trabajo de nuestro chef tras el cierre de su dos estrellas en Madrid. Ahora solo falta que la presentación de la Guía 2018 tenga como escenario Portugal, idea que tanto claman nuestros vecinos –con razón– para que nadie olvide que compartimos páginas.

Y, al final, lo de siempre: que si los inspectores (este año, por cierto, hay una mujer entre ellos) deberían apretar las tuercas en vez de mantener su estatus de intocables a quienes se duermen en los laureles del éxito; que si siguen obviando a clásicos de nuestra gastronomía como La Tasquita de Enfrente, Horcher o Sacha, por hablar solo de Madrid; o que si, en cierto modo, se apoya más la novedad de relumbrón incierto que la constancia de locales como Nerua, Ricard Camarena y Dos Cielos (merecedores de la segunda estrella, ¿o no?) o Mugaritz y Santceloni, a los que se les resiste la tercera.

Ni quinielas ni porras, #estrellasparatodos. Para todos los que dice la Guía, claro está. Que para eso es la reina del mambo gastronómico. Y los demás, a callar. O a gritarlo en Twitter. Buen provecho.