Barrachina ha remarcado que el sector vitivinícola valenciano es uno de los grandes motores de la balanza comercial agroalimentaria, con un superávit superior a 240 millones de euros anuales, y una clara vocación internacional porque cerca del 64% de la producción se destina a mercados exteriores, con presencia en más de 70 países.
La Comunitat Valenciana cuenta con 231 bodegas inscritas en denominaciones de origen protegidas e indicaciones geográficas protegidas, que generan un valor añadido bruto superior a 1.885 millones de euros al año y sostienen más de 32.000 empleos directos e indirectos. En el caso de la DOP Alicante, el viñedo ocupa más de 10.600 hectáreas y agrupa a 44 bodegas certificadas, manteniendo actividad económica y población en zonas rurales del interior, detalla la Generalitat.
El conseller ha señalado que «la calidad, la tradición y la capacidad de innovar explican el crecimiento cercano al 50% de las exportaciones del vino valenciano en los últimos años. El apoyo a la internacionalización es clave para garantizar la rentabilidad de las explotaciones y el futuro del sector».
Además, ha recordado la inversión de dos millones de euros destinada a apoyar la promoción del vino de la Comunitat Valenciana en mercados internacionales, una ayuda dirigida especialmente a bodegas, cooperativas y figuras de calidad vitivinícolas. La Conselleria de Agricultura destina 1,7 millones de euros a las denominaciones de origen de la Comunitat Valenciana, así como una ayuda adicional de 300.000 euros para sus consejos reguladores.
Durante la visita, Barrachina ha destacado proyectos pioneros que combinan producción vitivinícola, innovación tecnológica y sostenibilidad, así como el papel del enoturismo como elemento de diversificación económica y proyección territorial, con un flujo anual cercano a 130.000 visitantes, que contribuye a reforzar la imagen del vino valenciano y a generar actividad complementaria en el medio rural.
AUMENTO DE POBLACIÓN EN ZONAS VITIVINÍCOLAS
Ha remarcado también la dimensión social del viñedo, presente en el 35% de los municipios de la Comunitat. En las localidades de menos de 30.000 habitantes vinculadas a este cultivo, la población ha crecido un 16,2% en las últimas dos décadas, muy por encima de las zonas sin actividad vitivinícola.
«El vino no es solo un producto agrícola. Es empleo, es exportación y es territorio. Donde hay viñedos, hay actividad económica y hay familias que pueden seguir viviendo en su tierra», ha subrayado el conseller.
Por último, ha incidido en una medida «especialmente beneficiosa» para el sector vitivinícola, introducida a través de la ley de acompañamiento a los presupuestos de la Generalitat para 2025, que contempla rebajas en más de 50 tasas vinculadas al análisis del vino, con descensos superiores al 60% en pruebas como grado alcohólico, acidez total, ácido málico o metanol.