Sentarse en La Fábrica es como viajar en el tiempo a Nápoles. Pasta rica, elaborada con la mejor materia prima y… perfecta para dos.

Puede que los españoles y los italianos tengamos diferencias a la hora de vivir la vida, pero hay algo en lo que siempre coincidiremos: en ambos países sentarse a la mesa es sinónimo de fiesta y máximo disfrute. Una filosofía que Alberto Anaut, Ricardo Feriche y Alberto Fesser han conseguido plasmar a la perfección en el restaurante de La Fábrica, un multiespacio de 400 metros cuadrados que aloja una galería de arte, una librería especializada en fotografía, una tienda gourmet en la que comprarte un vino y degustarlo allí mismo y una zona dedicada al buen comer cuya carta, recientemente renovada y supervisada por la chef Valentina Ciardulli, ofrece recetas caracterizadas por los sabores clásicos, mediterráneos y con un toque de cocina italiana. Podrás comprobarlo con platos como la berenjena ahumada o la ensalada de hinojo y naranja; ahora, si tuviéramos que recomendar solo uno, la pasta sería nuestro favorito. “Todo lo que Valentina toca a nivel de pasta es un diez. Cualquiera de los platos son muy auténticos, pero, si me pides quedarme con algo de la carta, sin duda sería el ragú porque realmente los hace de maravilla”, cuenta el director de arte Ricardo Feriche. Sabrosa, original y, lo mejor, para compartir. Aquí cada uno se diseña y se sirve su plato, lo que convierte la cita en un plan divertido, con un toque informal y, lo más importante, para sentirse como en casa. De la mamma, por supuesto