Hay derrotas que saben un poco mejor que otras. Al menos la que se zampó el deportista australiano Sawan Serasinghe hace unos días en Rio de Janeiro. Había sido derrotado en tres ocasiones en un partido de dobles contra Rusia, Corea del Sur y Vietnam, así que para animarse decidió que la mejor cura para afrontar el momento era ir a un McDonald’s y arrasar. Y lo hizo.

Cuatro hamburguesas, dos cheeseburguers, cuarenta nuggets, seis cajas de patatas grandes acompañado, todo ello, por un batido y una botella de agua. ¡Ah! Y seis brownies, que el postre es sagrado, claro. ¿Resumido en calorías? Aproximadamente unas 8.000. Sí, tal cual lees. Parece que la fiebre por McDonald’s es una realidad estos días en Río. Pero claro, cuando la cadena, uno de los patrocinadores oficiales de los juegos, monta un establecimiento en plena Villa Olímpica, es normal (y lógico) que uno no pueda resistirse. Y sino que se lo digan a Usain Bolt y a sus 100 McNugges diarios que estuvo ingiriendo el pasado 2008 en las Olimpiadas de Beijing. Si es que cuando algo te pide a gritos el cuerpo, debes hacerle caso.