Estas semillas sólo se pueden producir en la región «haciéndolas más exclusivas y protegiéndolas de otros tipos más comerciales». Para ello los profesionales han llevado a cabo la recolección, el análisis de la planta y del bulbo y la selección de semillas consiguiendo incrementar su pureza genética para devolver a los cultivos unos ejemplares que, de otro modo, podrían haber desaparecido.
Además se han añadido al Registro de Variedades Comerciales Españolas. El Ejecutivo autonómico pondrá a disposición de los agricultores madrileños plantones de ambas variedades para que puedan cultivarlas y posteriormente distribuirlas en los mercados de proximidad.
Así, se sumarán a otros productos hortícolas tradicionales cultivados en los viveros del Imidra, como el melón de piel de sapo, azul o mochuelo; el pimiento Infante de Aranjuez, de San Clemente o de Aranjuez o el tomate Gordo de Patones.
Estas hortalizas se caracterizan por poseer un sabor más suave y dulce de lo habitual, tener un alto contenido en antioxidantes, vitaminas y minerales y, en el caso de la morada, mostrar un color especialmente llamativo. Las dos son aptas para consumo en crudo, siendo la blanca ligeramente más fuerte.