En una era donde los millenials (o Generación X) están marcando un antes y un después en cuanto a hábitos de consumo y en la que las redes sociales ganan día a día mayor importancia no es de extrañar que muchos estudios se centren en esta parte de la población para sacar conclusiones sobre tendencias gastronómicas, tecnológicas o fashionistas.

Con la proliferación de hashtags como #foodporn o #foodgasm no debería sorprendernos que gran parte de esa Generación X opine que comer podría ser tan placentero como el sexo. Y no lo decimos nosotros sino un estudio publicado por la agencia de publicidad Havas Worldwide que afirma que el 54% de los millennials opinaría de esa manera. Ahora, sorprendentemente, un tercio de los entrevistados preferiría disfrutar de una increíble cena en un restaurante que practicar sexo.

Al igual que el sexo, cuando comemos el cerebro libera una hormona llamada dopamina, considerada como el centro del placer, que regula la motivación y el deseo entre otras cosas. De modo que, aunque las actividades sean completamente distintas, tendrían unos efectos tan similares que muchos preferirían zamparse un buen desayuno, comida o cena a unos pocos minutos de sexo. Y tú, ¿qué preferirías?