La ‘modesta’ chistorra alcanza niveles de delicatessen gracias a Embutidos Arbizu, una empresa familiar volcada en su pasión.

Hace décadas, en pleno apogeo de la cesta punta, un pelotari llamado Patxi Goikotxea recibió una oferta para jugar en EE UU, donde dicho deporte se había puesto de moda (las apuestas ayudaron lo suyo). Pero la rechazó y decidió quedarse en Arbizu (Navarra), donde hoy en día, y aunque su DNI apunte ya a la jubilación, sigue elaborando junto a su familia la que es posiblemente la mejor chistorra de España. Y al visitar su fábrica uno lo entiende, porque, una vez traspasados los despachos decorados con recuerdos de aquellos años de esplendor deportivo, y ya metidos en materia, las estancias dedicadas a la elaboración asombran por su avanzada tecnología (aquí es donde el papel de Mari Carmen, su mujer, se torna imprescindible), necesaria para alcanzar sus estándares de calidad y permitirles, por ejemplo, elaborar productos con certificado ecológico o poder exportar una parte importante de su producción. Eso sí, junto a la materia prima y la tecnología, existe un tercer ingrediente básico: el entusiasmo. Y eso no se paga con dinero, como tampoco su cara de satisfacción al vernos devorar su chistorra de todas las maneras posibles en un verdadero ‘desayuno de campeones’, uno de esos que con tan solo recordarlo ya te hacen salivar. De todas ellas, nuestra propuesta favorita es la de la fotografía, en la que se ve acompañada por unos deliciosos talos –tortillas de maíz típicas de Euskadi, fáciles de hacer en casa– realizados al momento. Anímate, no te arrepentirás. (embutidosarbizu.es).