Hasta hace muy poco, la cocina peruana no era más que una desconocida en nuestro país. Sin embargo, esa curiosidad y fusión que nos llega desde Latinoamérica – que combina cocina japonesa, china y local- han marcado un antes y un después en lo que a la oferta gastronómica se refiere. ¿El último en peruano en aterrizar en Barcelona? Kokka, la primera barra peruana de Barcelona.

Un proyecto que reúne de nuevo a Joaquim Clos, director general de Derby Hotels Collection e Isidro Marqués, director general del Grupo San Telmo tras el éxito de su primer proyecto, el restaurante Palosanto. Situado en los bajos de este último, Kokka se distribuye en un espacio de 30 metro cuadrados divididos en dos zonas distintas –la primera consta de unas mesas altas con taburetes y la segunda mesas bajas con sillones- pero que mantienen el mismo estilo: diseño muy puro, de materiales nobles y con un toque colorido de estilo japonés que se mezcla con lo exótico, propio de la cocina peruana.

Platos como la causa, el ceviche – se puede elegir entre el clásico de corvina macerado con lima y limón y acompañado de cebolla, cancha, salsa rocoto y puré de camote; el de salmón, con algas y mango; o el tibio Kokka, para los que se inicien en el mundo de la gastronomía peruana, muy suave y hecho con pescado de lonja fresco del día- o los tiraditos conforman una carta donde el concepto slowfood será el gran protagonista, cogiendo influencias de la cocina Nikkei.

En cuanto a los postres, ha sido su chef Oswaldo Llanos quien ha diseñado la carta: pisco sour en dos texturas; bizcocho moscovado con helado de fruta de la pasión y gelatina de Pisco; o Mochi de té verde o chocolate, original de la cocina tradicional japonesa.