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Kitchen Sessions, cuando la fiesta se hace en la cocina

Así son las raves de alta gastronomía que están revolucionando la industria.

El concepto ya es atractivo desde fuera de la cocina: fiestas clandestinas en las que se sirven dj sets y comida. Una idea disruptiva que nació de la improvisación hace cosa de dos años, cuando el chef Kike Gallardo organizó en un restaurante español de Hanói una fiesta en la que chefs preparaban tapas, y sus amigos pinchaban desde la otra mesa.

La alta gastronomía se amplifica ahora de otra forma. La cocina se transforma para convertirse en el club para que los chefs cocinen y los djs pinchen de manera simultánea, la gente baile, beba y disfrute en la misma experiencia.

En las Kitchen Sessions la cocina, como espacio íntimo y exclusivo, se abre al público. Allí los platos se cocinan y se sirven directamente a los asistentes, generando un intercambio único entre estímulos. De Vietnam, el proyecto se expandió para aterrizar en ciudades como Los Ángeles, Nueva York, Ciudad de México o Panamá. A nivel nacional, ha resonado en todo el mundo desde Gran Canaria, Madrid y Barcelona, para poner en valor el talento local.

Sesiones nacionales

La primera sesión de cocina a nivel local se llevaría a cabo en noviembre del año pasado en MOM (Madrid) con Delaporte en la cabina y chefs y pasteleros estrellados como Manuel Franco (La Casa de Manolo Franco), la pastelera Cristina García (Crisla Sweets) o Daniel Pozuelo (Bichopalo). El pasado 25 de enero, Dj Nano y Ramiro López se encargaron de ponerle sonido a la fiesta desde la mesa de mezclas, junto a un elenco de doce chefs clave de la escena patria. Desde Iris Jordan (Restaurante Ansils) hasta Kike Gallardo (A Ver K Se Cuece).

La idea, bajo el punto de vista gastronómico, consiste en que cada uno de los chefs diseñe una o dos tapas para la sesión, en base a su ADN, uniformados con una camiseta blanca gráfica y un delantal rojo, en sincronía con el espíritu informal y desenfadado del formato.