Cada año, durante la comida al aire libre en el Gran Caimán de Ritz-Carlton, José Andrés hace una sorprendente entrada antes de comenzar su demostración de cocina. El año pasado saltó desde un helicóptero para llegar a nado hasta la orilla y el año anterior llegó montado a caballo. Este año, el chef, subió a un diminuto submarino amarillo que emergió en la costa cuando comenzó a rociar champán sobre la multitud.

  

Mientras realizaba su demostración de cocina, Andrés habló sobre su trabajo en la organización World Central Kitchen, que tiene como objeto alimentar a personas pobres en todo el mundo. Además de ayudar en labores humanitarias y lugares afectados por desastres naturales, Andrés ha comenzado a alimentar a los empleados federales después de que Trump decidiera hacer un cierre de gobierno. Después de esta acción, Andrés ha planteado abrir varios restaurantes por Estados Unidos para ayudar a las familias que están sufriendo esta situación. Para Andrés, el movimiento no es político sino humano. “Abrimos un restaurante porque hay trabajadores que están sufriendo. Creo en construir mesas más largas, no paredes más altas”, concluye el chef.