El cruasán, símbolo universalmente reconocido de Francia, ha sufrido numerosos giros gastronómicos a lo largo de la historia, desde el ‘pain au chocolat’ hasta los ‘croissants aux amandes’ . Incluso Taco Bell lo transformó en un taco para el desayuno y Hot Pockets en el alimento básico apto para microondas que todos los estudiantes estadounidenses han comido alguna vez.

Entonces llegó 2018, el año en el que los croissants se convirtieron en la estrella de los feeds de Instagram. Algo que los pasteleros de antaño no llegarían ni si quiera a imaginar.

Para muchos profesionales de la pastelería y amantes de la repostería, la belleza del cruasán radica en su simplicidad, sintiendo que sus constantes cambios e intentos por modernizarlo están ya fuera de control. Sólo hay que ver en lo que se está convirtiendo. “La magia del croissant es que es simple y está en decadencia”, dice la panadera estadounidense Roxana Jullapat.

Los croissanes del siglo XX se han convertido en un lienzo en blanco sobre los que experimentar y poner mucho, mucho color.