Dicen que la belleza se encuentra en las pequeñas cosas, en los pequeños detalles y gestos que convierten algo normal en un elemento excepcional. Será por eso que Ikea recurrió a una de las ceramistas y artistas del vidrio más influyentes de Escandinavia para que diera rienda suelta a su mente creativa (y sus manos moldeadoras) a través de Viktigt, su nueva colección de edición limitada, disponible en tiendas a partir de este mes. Porque si alguien sabe de belleza… esa es Ingegerd Råman. 

Junto a los diseñadores de Ikea, Nike Karlsson y Wiebke Braasch, Ingegerd ideó piezas elaboradas con los materiales con los que se siente más segura, pero también se lanzó al desafío de aventurarse con fibras naturales, algo desconocido para ella. Desconocido sí, pero no por ello ajeno a su atención. “Me llamaron para crear una colección en la que la artesanía fuese el punto de partida, y para mí eso representaba la oportunidad de trabajar codo con codo y en absoluta libertad con algunos de los artesanos más inspiradores que he conocido. Me emociono como una niña de tan solo pensarlo”, cuenta Ingegerd con una sonrisa. Fue tal su implicación con la mano de obra que se fue directa a Vietnam para investigar en la forma de trabajar de cada uno de ellos con materiales como los jacintos de agua dulce, el ratán, el bambú y las praderas marinas para la confección de piezas que, con tan solo ver el catálogo de la colección, harán que tu mente empiece a dar un barrido mental por tu propio hogar para buscar la forma de encontrarles un hueco.

Habrá alguno en la sala reacio a creer que el imperio del diseño sueco se atreva a apostar por un proceso de creación que requiera tanta energía colectiva para crear piezas como canastas, alfombras, lámparas, boles de diferentes tamaños y tapas trenzadas. Pero basta con escuchar a Marcus Engman, director de diseño de la marca, para entenderlo. Según él, el motivo está en algo tan sencillo como apreciar “el arte de lo cotidiano”. Y tiene razón, porque no hay nada más bello que lo que Ingegerd logra a través de su ética laboral, por la que en vez de tirar por todo lo alto y apostar por extravagancias que distraigan, maneja la sencillez dotándola de su atractivo más básico: la funcionalidad.

DISEÑO DEMOCRÁTICO 

“El simple acto de verter agua fresca dentro de una jarra de vidrio translúcido es ya un espectáculo en sí mismo. El agua tiene un fuerte valor simbólico para mí. Es el origen de la vida y algo con lo que todos tenemos relación, sea cual sea nuestro lugar de procedencia”. Frases como estas son las que demuestran la naturalidad con la que se concibió esta colección, y esto mismo se puede esperar de sus lámparas hechas a mano, que imitan los sombreros tradicionales de Vietnam, o los platos que decoran tanto una mesa como una estantería al apilarlos uno encima de otro. Y, por supuesto, está la garrafa de agua, su pieza icónica. “Tenía que hacer una para Ikea, no pude evitarlo. Si con ello puedo inspirar a la gente para que beba más de un vaso de agua… me doy por satisfecha”. El punto de partida para Ingegerd siempre surge de una necesidad, y con Ikea no ha sido diferente: la rutina de beber agua o de poner pan en una cesta (y que no se caigan las migas al fondo), las tazas sin asa –porque, pensándolo bien, ¿quién la necesita?–, o esas alfombras en colores neutros que crean un ritmo mágico al juntarse unas con otras en una misma superficie… todos los elementos cumplen una función básica y sin estridencias. La anhelada ‘paz mental’ para el hogar.

El ‘diseño democrático’ que impera en cada una de las creaciones de Ikea es ya archiconocido por fundamentarse en cinco características clave: forma, funcionalidad, calidad, sostenibilidad y precios bajos. Y basta apreciar la colección Viktigt para comprobar que Ingegerd ha logrado dicho cometido con creces (ikea.com).