Las cafeterías de IKEA podrían salir de sus instalaciones industriales para dar rienda suelta a la apertura de restaurantes de su mismo nombre.

¡Eso es! Parece que no vamos a tener que pasar primero por caja todo un palé de tableros de madera (o invertir una tarde en intentar salir de sus pasillos-laberinto)s para tener que degustar sus espléndidas albóndigas suecas; la empresa está pensando en abrir restaurantes fuera de las instalaciones industriales en las que se ubican sus cafeterías.

De ejecutarse la idea, la decisión de atreverse con restaurantes independientes se basaría en las cifras tan atractivas que obtuvo la firma el año pasado. Sólo en 2016, IKEA facturó 1’8 millones de dólares en comida y sirvió a más de 650 millones de personas en sus cafeterías. Cifras significativas, importantes y decisivas para aplaudir la idea de buscar mercado fuera de su zona de confort. 

Una noticia con fuente en la revista Fast Campany que ha sacado sonrisas a más de un amante de las albóndigas suecas de IKEA, de sus pequeñas porciones dulces y, en general, de todas sus instalaciones. Y, aunque por ahora esta posibilidad sólo sea real en la mente de sus creativos y ejecutivos, lo cierto es que es de esperar que IKEA dé este salto al exterior de sus paredes gracias, entre otras razones, al disparatado porcentaje de personas, más de un 30%, que se acerca sólo a esta enorme tienda de muebles para comer.

Cuando la gastronomía es más atractiva que sus propios muebles, y ya es decir, pasan estas cosas.