Donde lo más difícil que te va a ocurrir es no querer irte. Y no solo porque estemos en la Isla Pitiusa, es que estamos en Me Ibiza.

Podríamos decirte cuántas personas trabajan en este hotel (190), los metros cuadrados que tiene su suite más grande (400) o las coordenadas exactas en las que se encuentra (N +38o 59’ 29.86” / E +1o 34’ 12.41”).

Pero lo que de verdad te interesa saber es que sí se puede dormir la siesta en las balinesas de la fotografía, que cada habitación esconde un kit ‘quita resacas’ (os recordamos que estamos en Ibiza) y que en 50 minutos te pones en Formentera conducido por César y otros compañeros que trabajan aquí, en el Me

Ibiza. También podríamos decirte que se trata de un lugar hecho para el dis- frute en el que la palabra ‘vacaciones’ toma todo su sentido. Pero estamos en las mismas… Es mejor contarte que en su gazpacho sí se introducen los pedacitos de mango que lo decoran, que hay tres horas de yoga al aire libre todos los días y que vas a quemar

Shazam por culpa del DJ de la piscina de abajo.

Se te olvidará tu nombre y tu trabajo, y tendrás que dejar el teléfono limpio de fotografías antes de llegar a la isla, porque lo llenarás en los cinco primeros minutos en este hotel con olor a melón y luz constante. Será demasiado fácil. Casi tanto como no querer irse.