A pesar de que varios restaurantes intentan designar a los macarrones con queso como un plato italiano, nada puede estar más lejos de la realidad. La verdad es que se originó en Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial como el famoso “mac n cheese”, arropado en una caja de cartón que de repente, empezó a ganar popularidad entre niños y jóvenes. Cuando por culpa de la guerra se hizo cada vez más difícil encontrar productos hechos con queso, las compañías empezaron a desarrollar alternativas para volverlos a convertir en parte de la mesa familiar.

70 años después del lanzamiento de la caja de “mac n cheese” al mercado, su popularidad se mantiene e incluso sigue aumentando, incluso algunos chefs han trabajado con esmero para alcanzar una mezcla que incorpore este mismo concepto pero con la salsa bechamel (y esta sí es italiana). La bechamel es una salsa de crema muy simple, hecha con mantequilla, leche (o crema), harina o algún otro tipo de espesante. De hecho, esta salsa forma parte de los cinco salsas básicas que todo chef debe conocer.

Ahora que el queso de verdad es un producto más que fácil de encontrar disponible en cualquier supermercado o mercado, tanto chefs en restaurantes como cocineros amateurs en casa puedan hacer macarrones con una salsa de queso original en tan solo 30 minutos.