Rhode cambia por unos días los productos de belleza por café, flores y mesas parisinas. La firma fundada por Hailey Bieber ha elegido la capital francesa para celebrar su expansión por Europa con Café Rhode, un pop-up que lleva su característico universo minimalista a uno de los escenarios más reconocibles de la ciudad.
La experiencia transforma temporalmente Le Bonaparte, en el número 42 de la Rue Bonaparte, en un espacio inspirado en la identidad de Rhode. La fachada incorpora la imagen del café y el interior adapta la estética habitual de la marca a un ambiente más cercano al clásico bistró parisino.
La propuesta combina una carta de inspiración francesa con diferentes detalles y elementos visuales de Rhode, convirtiendo la visita en algo más parecido a una experiencia de marca que a una simple acción promocional. El acceso es gratuito y requiere reserva previa.


Del móvil a las calles de París
El movimiento llega en plena expansión internacional de Rhode. La compañía nació en 2022 con un modelo basado principalmente en la venta online y una fuerte presencia en redes sociales, pero su crecimiento ha llevado a la firma a ampliar progresivamente su presencia física.
Europa representa uno de los siguientes grandes mercados para la marca, que ha elegido Sephora como socio exclusivo de distribución. La llegada a sus establecimientos permite a Rhode pasar de un modelo prácticamente digital a otro en el que los consumidores pueden descubrir y probar sus productos físicamente.
La estrategia tiene sentido para una compañía cuyo crecimiento se ha apoyado en buena medida en la capacidad de convertir sus productos en objetos de deseo en redes sociales. Ahora, ese mismo lenguaje visual empieza a trasladarse a espacios físicos.


La operación también llega después de que e.l.f. Beauty adquiriera Rhode por 1.000 millones de dólares, consolidando la firma de Hailey Bieber como uno de los nombres más relevantes de la nueva generación de marcas de belleza.
Con Café Rhode, la compañía lleva esa lógica un paso más allá: durante unos días, la marca deja de ser únicamente un producto de cosmética para convertirse en un lugar. Una cafetería parisina, una carta propia y una estética reconocible sirven así como nuevo escenario para presentar Rhode a su público europeo.