Desde que Aerolíneas Argentinas se relanzó como marca global ha sido firme y constante su apuesta por una gastronomía original y de calidad a bordo.

En el aire desde 1950, sin duda una de las claves de la pervivencia de Aerolíneas Argentinas ha sido la renovación de su oferta al viajero a lo largo de los años. Y en la actualidad no podía ser ajena a la cada vez mayor exigencia en materia gastronómica. Guillermo Rudaeff es Director General de Europa de la compañía, y comenta en este sentido que la marca “tiene una fuerte asociación con la Argentina y está en el ADN de nuestro país el disfrute de la buena comida en familia o entre amigos. Nos relanzamos en 2010 como marca global con personalidad inexcusablemente argentina”, y lejos de escapar de ese concepto, su propuesta gastronómica lo potencia. En materia de vinos, por ejemplo, “Bodegas Simmetry, Bodegas El Esteco, Finca Las Moras, Casa Montes y Familia Bianchi son sólo algunos ejemplos de relevancia con los que venimos trabajando”, explica Rudaeff. Con una carta basada en criterios de alimentación equilibrada y saludable, todo está enfocado a hacer del viaje una experiencia placentera. En el caso del pasajero de clase Club Cóndor (business), “le ofrecemos el poder comenzar disfrutando de nuestro Salón VIP, Salón Cóndor (ubicado en el Aeropuerto Internacional Ministro Pistarini en Buenos Aires), dónde le ofrecemos tanto descanso y relax como poder degustar algún plato ligero o bebidas de calidad. A bordo, con un servicio diferenciado, seguimos cuidando que disfrute de la experiencia de su viaje”. Por otro lado, 2016 ha sido el año del gran cambio en cuanto a material de vuelo en España y Europa en la compañía, con cristalería y vajilla completamente renovada a bordo.