¿Alguna vez has bebido un ron añejado a la sombra de un volcán activo? Puede sonar demasiado épico, pero existe. Se trata de Flor de Caña, un ron añejado de forma natural en pequeñas barricas de bourbon premium selladas con fibra de plátano nicaragüense. Un ejemplo de amor por el detalle y de obsesión por la excelencia que ha pasado de generación en generación hasta convertirse en leyenda.

Ubicada a 8 kilómetros del volcán San Cristobal, el cual ha tenido alrededor de 30 erupciones desde el siglo XVI, la destilería de Flor de Caña basa su carácter en las grandes cantidades de gas, cenizas y humos expulsados constantemente por el volcán, lo que influye de forma notable en la producción de su ron. De esta forma, Flor de Caña se enriquece del agua volcánica que se filtra a través del manto acuífero subterráneo, las cenizas fertilizan la tierra del lugar y las altas temperaturas contribuyen a la evaporación del ron y a una interacción más intensa y dinámica entre la barrica y el líquido. El resultado es una bebida 100% natural, sin aditivos ni azúcares añadidos.

Fotografía: Brian Nevis

Para entender esta leyenda del ron, uno debe viajar a 1875, año en el que Alfredo Francisco Pellas Canessa, un joven aventurero de Genova, decide arriesgar todo para viajar a Nicaragua. Allí, tras invertir en una ruta de barcos de vapor más corta y segura para transportar pasajeros y bienes de la costa este de EE.UU. a la costa oeste, descubre la ubicación perfecta para fundar la destilería Flor de Caña, justo a la sombra del volcán San Cristóbal, el más alto y activo de Nicaragua. Entonces, en 1890, comienza la historia de una marca única, cuyo carácter se ha transmitido durante cinco generaciones sin perder de vista los valores que llevaron a este ron hasta ser nombrado ‘Mejor Productor de Ron del Mundo’ por la IWSC en Londres y ser una de las primeras marcas de destilados en el mundo en tener la certificación de sostenibilidad Fair Trade.

Solo, con hielo, mezclado o en cóctel. No importa cómo lo tomes. Cada vaso de Flor de Caña, premium (añejados durante 4 o 5 años), súper-premium (7 años) o ultra-premium (entre 12 y 25 años), cuenta una historia. ¿Cuál es la tuya?