No es ningún secreto que la gastronomía de un país bien vale como carta de presentación. Es parte de la cultura, de la esencia, del ADN de la tierra. Y Flandes no es una excepción. De hecho, tanto la coqueta región Flamenca, en la que se encuentran hermosas ciudades como Amberes, Gante, Malinas y Brujas, como Bruselas, la hermana mayor, está viviendo su mejor momento como destino para amantes de la cocina.

Y te preguntarás por qué. Fácil. Cuenta con talentosos chefs y restaurantes, muy buenos productos locales y una pasión por compartir esa gastronomía que les hace ser únicos. Sin embargo, una generación de jóvenes chefs menores de 35 años está abriendo camino a una nueva forma de saborear y aprender sobre la tradición flamenca. Son expertos en buena comida y gastronomía que va más allá de los mejillones con patatas fritas, los gofres y el chocolate. Y por ello han unido fuerzas y buen hacer para crear el Flanders Kitchen Rebels, un proyecto conjunto para dar a conocer otros aspectos de la cocina de Flandes con la que conquistar el corazón y los estómagos de todos los visitantes.

De estos jóvenes talentos se destaca el respeto y la pasión por los ingredientes, los productos de la zona y los productores que se encargan de cuidar ese exquisito material hasta que llega a manos del cocinero. Son innovadores, hacen las cosas a su manera y son auténticos maestros de su arte. De entre los 25 que forman parte del Flanders Kitchen Rebels destacamos a Nick Bril, de 31 años y cocinero en el restaurante con estrella Michelin The Jane (Amberes); de Brujas a Matthias Speybrouck, especialista en recetas a base de verduras, y cocinero en Va Et Vient. En Bruselas destacamos Joel Rammelsberg, un joven de 24 años cuya pasión por los ingredientes orgánicos le ha llevado a trabajar en el estrella Michelin WY. El más joven de los chefs que forman parte de la zona de Gante es  Davy de Pourcq. Trabaja en Volta.  y se caracteriza por su orgiainlidad y creatividad.

©Michaël Dehaspe

©Michaël Dehaspe

Veinticinco apasionados que descubrir en un viaje a Flandes través del gusto y el olfato de una cocina muy próxima a nuestras fronteras pero muy distinta a nuestra esencia.