Algo así sucede en la bodega Finca Villacreces con su vino más emblemático, que toma prestado el nombre de la bodega, y cuyos méritos han podido quedar ensombrecidos por el arrollador éxito de su ‘hermano menor’, Pruno, catapultado al éxito por la guía Robert Parker, que lo ha considerado en varias ocasiones el mejor vino del mundo en relación calidad precio (cuesta unos 10 euros). Así, con su añada 2015, la bodega quiere reclamar el potencial y el espacio que le corresponde al tinto Finca Villacreces como máxima expresión de las virtudes de sus viñedos, situados en la ‘milla de oro’ de Ribera del Duero, en Quintanilla de Onésimo (Valladolid).

Si Pruno es el vino más joven de la bodega, Finca Villacreces (con un precio de 23 euros) despliega una mayor potencia y elegancia gracias a una crianza más prolongada. Está elaborado con uva tempranillo (86%), cabernet sauvignon (10%) y merlot (4%) de las mejores cepas de la finca, 64 hectáreas ubicadas entre el río Duero y un bosque de pinos centenarios. La elaboración del vino se realiza de forma pausada en depósitos de cemento y tinas de madera y la crianza tiene lugar durante 14 meses en barricas francesas de grano fino de las tonelerías Darnajou y Taransaud.

La añada 2015 se caracterizó por una baja producción, con influencia de clima mediterráneo, lo que confiere al vino mayor estructura, un color intenso y un carácter más mineral, típico de los suelos de la finca, según explica Lluis Laso, enólogo de la bodega. Finca Villacreces 2015 es de un color rojo picota intenso, con tonos granate, con aroma potente a fruta negra madura y toques de tofe por su paso por barrica. En boca es largo y persistente, con taninos maduros y recuerdos de regaliz, fruta y café.

En cuanto al exitoso ‘hermano menor’, Pruno, acaba de salir al mercado la añada 2016. Debido a la ‘prunomanía’ (la bodega asegura que la demanda duplica la cantidad máxima de botellas que la finca puede producir de esta referencia), se ha establecido un sistema de cupos “para asegurar un reparto ecuánime”. De la añada 2016 solo se han podido elaborar 524.330 botellas de un coupage de un 90% de tinta fina y un 10% de cabernet sauvignon envejecido en madera francesa durante 12 meses. Además, se han editado 2016 botellas magnum con un packaging especial de edición limitada que en esta ocasión rinde homenaje a los guardeses que durante muchos años se han encargado de proteger y cuidar hasta el último rincón de la bodega y la finca.

Finca Villacreces, que ofrece experiencias de enoturismo como paseos en bicicleta por los viñedos y picnics junto al río, es una de las diez bodegas más visitadas de la Ribera del Duero y pertenece al grupo Artevino, propietario también de las bodegas Izadi y Orben (Rioja alavesa) y Vetus (Toro).