Este fin de semana el barrio de La Latina en Madrid se viste de gala para celebrar la última de sus fiestas del verano, la verbena de la Paloma. En la línea del año pasado, las restricciones por la covid-19 alterarán su curso habitual. Destacan las limitación de aforo a poco más de 200 personas en sus conciertos, focalizados en el campo de fútbol de los Jardines de las Vistillas, o las limitaciones de las degustaciones de platos típicos preparados por los propios vecinos y grandes reuniones en las distintas barras de los bares de la plaza de la Cebada, la puerta de los Moros y de la carrera de San Francisco hasta las Vistillas, donde de normal la concentración de amigos y familia estaría asegurada. 

Aunque todavía es difícil, la situación no nos impide disfrutar de todo el ancho de la capital y su oferta gastronómica más castiza. Estos son los platos castizos más comunes en la capital.

Limonada

La famosa ‘limoná’ es el mejor revulsivo que vas a encontrar para superar el calor. Este jugo de limón con vino blanco suave acompañado de manzana, agua, azúcar y mucho hielo, es el refrescante castizo por excelencia. Más cercano a la sangría que a un zumo comercial, te avisamos, tómalo con prudencia, entra fácil.

Huevos estrellados 

En Madrid los huevos rotos tienen nombre: se llaman Casa Lucio. Este clásico de la capital tiene cabida en muchas celebraciones pero si tienes oportunidad no dejes escapar la ocasión de pasar en estas fiestas por la Cava Baja y celebrarlo con su cocina. 

Aparte de esta receta, fruto de la casualidad y copiada por el mundo entero –cuya clave está en la mezcla de los huevos con su puntilla justa mezclados con patatas-, podrás disfrutar de otros platos que, aunque no son tan castizo, sí amenizan el alma. Por ejemplo las gambas al ajillo o la patata gallega

Bocadillo de calamares

El debate sobre si el famosísimo bocadillo de calamares es típico o no de Madrid está servido, pero hasta que se solucione nosotros vamos a seguir catándolo. Este manjar rebozado, frito y servido entre panes es uno de esos bocados que no puedes dejar de probar (si aún no lo has hecho). 

La clave, la materia prima. Un buen calamar sin espinas y un pan esponjoso sin demasiada miga. 

Gallinejas y entresijos 

No es para todos los gustos pero sí que es, sin duda, algo único y característico de la gastronomía que define a estas fiestas. Las tripas de cordero fritas y acompañadas de pan -grasiento y para empapar- son uno de los delicatessen de los puestos que van de la calle Argumosa al centro de las fiesta en la plaza de las Vistillas. Aunque su aspecto inicial pueda echarte para atrás, te animamos a probar. 

Barquillos

Lo mejor para el final. Si eres de los que busca acabar con una nota dulce, el barquillo es tu mejor opción para no empacharse. Con sabor a canela y limón este típico dulce también se suele acompañar con chato de vino dulce.

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