Qué tendrán los gordos que nos caen tan bien (siempre que no nos caigan encima, claro…). Perdón por el chiste malo. Y más allá de las gracietas y de la evidente relación que hay entre disfrutar de la comida y la bebida y la llamada «curva de la felicidad» (que no es otra cosa que una prominente barriga), lo que de verdad nos encanta de estos personajes es cómo, en un mundo tan superficial como en el que vivimos, ellos han destacado por su descomunal talento y por su actitud.

Cómo han logrado convertirse en iconos de la cultura popular en una sociedad en la que, a priori, el éxito está destinado a aquellos que encajan en sus prefabricados cánones de belleza. Todas estas personas valen su peso en oro (es decir: valen más que el gordo de la lotería de Navidad).

Estos son nuestros gordos favoritos (y ninguno es el de la lotería)

Oliver Hardy

Es ‘el Gordo’ por antonomasia, siempre acompañado de su inseparable ‘flaco’ (Stan Laurel). Con sus películas mudas de principios del siglo XX, nos hacían reír a carcajadas sin necesidad, si quiera, de abrir la boca. 

Estos son nuestros gordos favoritos (y ninguno es el de la lotería)

James Gandolfini

O, mejor dicho, Tony Soprano. Porque en el imaginario colectivo el actor siempre será el protagonista de la serie que lo cambió todo, la que nos enseñó que la tele se podía parecer mucho al cine (e incluso superarlo). Daba gusto ver comer a Tony en pantalla (cannolis, embutidos, bocadillos de pastrami…), casi tanto como verle llevarse por delante a cualquiera que se pusiera en medio de los intereses de su familia o sus negocios.

Estos son nuestros gordos favoritos (y ninguno es el de la lotería)

Jack Black

Pasará a la historia del cine por su papel de Barry, el ayudante de la tienda de discos, en la mítica Alta Fidelidad. Pero lo cierto es que ha hecho infinidad de películas más. Además de ser músico, comediante y productor. Jack Black tira por tierra aquello de que los gordos se pasan todo el día en el sofá sin hacer nada…

Estos son nuestros gordos favoritos (y ninguno es el de la lotería)

Homer Simpson y Peter Griffin

Tener que decantarnos por uno u otro es, más o menos, como tratar de responder a la dichosa preguntita de ¿a quién quieres más, a papá o a mamá? Si bien Homer (o más bien su creador, Matt Groening) abrió el camino de los dibujos animados para adultos, Peter Griffin (protagonista de Padre de Familia, de Seth MacFarlane) ha dado un paso más allá. Por favor, que no se acaben nunca estas series. Y que jamás falten rosquillas para sus protagonistas.

Estos son nuestros gordos favoritos (y ninguno es el de la lotería)

Danny DeVito

Es difícil explicar con palabras la felicidad que nos produce cada vez que aparece en pantalla… No nos cansamos de ver sus interpretaciones en Los gemelos golpean dos veces o La guerra de los Rose, o en las series Taxi o en la gamberrísima Colgados en Philadelfia. ¿Cómo alguien tan pequeño puede ser tan grande?

Estos son nuestros gordos favoritos (y ninguno es el de la lotería)

John Goodman

Vale… aquí hemos hecho un ‘poco’ de trampa. Porque lo cierto es que, de unos años a esta parte, Goodman está hecho un figurín (si no lo has visto, pincha aquí y alucina). Y aunque el haber perdido más de 60 kilos sea bueno para su salud, nosotros preferimos recordarle bien entrado en carnes, dando vida, por ejemplo, a Dan Conner en la serie Roseanne o al inolvidable excombatiente de la guerra de Vietnam Walter Sobchak en El gran Lebowski. Sí, somos así de egoístas.

Estos son nuestros gordos favoritos

Bud Spencer

Pequeño nos parece el plato de pasta que se está metiendo entre pecho y espalda el bueno de Spencer en la foto si atendemos a su descomunal físico. Aquello de «no soy gordo, soy fuertecito» –que diría el Carman de South Park cobra en el actor italiano más sentido que nunca. Todos los hidratos de carbono son pocos cuando tu deber es soltar mamporros como nadie lo ha hecho, alegrando de paso la niñez de más de una generación.

Estos son nuestros gordos favoritos

Alfred Hitchcock

El tamaño de su impresionante papada (vista de frente o en su legendario perfil) es directamente proporcional al talento del cineasta tras la cámara. Maestro de maestros del séptimo arte, nos hemos zampado más horas de sus películas que calorías hemos engullido a lo largo de nuestra vida (o, al menos, las hemos disfrutado más).

Deja un comentario

Cancelar la respuesta