Los guisos son esos platos de invierno que no pueden faltar en ninguna mesa, por el juego que nos dan al poder combinar un sinfín de ingredientes, por el olor que dejan en la cocina y por lo mucho (y muy bien) que nos calientan el estómago.

Ingredientes:

  • 2 pechugas de pollo.
  • 2 patatas grandes.
  • 2 tomates.
  • 120g de nata para cocinar.
  • Sal.
  • Aceite de oliva.
  • Pimienta blanca molida.

Preparación:

Antes de nada cortamos las pechugas en tacos pequeños de manera que a la hora de hacer el guiso nos queden más fáciles para comer.

Pelamos y cortamos las patatas en dado y las ponemos a cocer en una olla junto con un chorrito de aceite de oliva y una pizca de sal.

Mientras damos tiempo a que las patatas se hagan, en una sartén picamos los tomates y con un chorrito de aceite lo freímos, dejando que su propio jugo vaya haciéndolo. Cuando tengamos los tomates deshechos, añadimos la nata y un poco de pimienta molida y sal. Removemos bien y pasamos por una batidora para conseguir una crema homogénea de color rojo vivo.

Retiramos las patatas del fuego y las incorporamos a una olla junto con la salsa de tomate y seguimos removiendo para que no se queme.

En una sartén fijamos los tacos de pollo, sin dejar que doren, y cuando los tengamos los añadimos al guiso anterior.

Espolvoreamos un poco de pimienta molida en el guiso, picamos un poco de perejil, removemos y servimos en caliente.