O lo que es lo mismo, conseguir la cena con tus propias manitas. Esta inusual – por no decir alocada- propuesta es lo que ofrece este restaurante japonés. Toda una experiencia culinaria digna de un aventurero donde al entrar uno se encuentra con una barco rodeado por unos grandes estanques llenos de peces. Una vez el comensal elige el pescado que le gustaría probar, el camarero lo guía para conseguir su sabroso premio. Todo ello con material propios del restaurante.

Cuando el comensal ya tiene pescada su recompensa debe señalar cómo le gustaría comérsela – en formato sushi, asada o en tempura- y el personal del restaurante se encargará de todo lo demás.

La idea, que comenzó hace ya un tiempo en Japón, fue creada por Noriki Takahashi y sus hijos Kazuhisa and Takuya y gracias a la buena acogida y originalidad han conseguido instalar nada más y nada menos que trece locales repartidos por Japón. En palabras de Takahashi, “Zauo es más que un restaurante temático y recibe una gran cantidad de familiar todo el día”.

Lo mejor, que el próximo mes de febrero podría abrir su primer local en el corazón de Nueva York. Habrá que esperar.