Después de cada concierto, hay un ritual que Paul McCartney no perdona: subirse al autobús de gira, comerse un sándwich y beberse un cóctel. Así termina el día la estrella del rock que acudió a ‘The Late Show with Stephen Colbert’, y aprovechó la ocasión para abrirse y compartir con el público algunos de sus pequeños placeres cotidianos.
La confesión surgió durante una conversación distendida con Stephen Colbert. Tras repasar recuerdos de infancia y hablar de los lugares que han inspirado algunos de sus proyectos más recientes, la charla derivó hacia la comida. Fue entonces cuando McCartney reveló su particular sándwich de queso y pepinillos.
“Nos subimos al autobús y hacemos lo que llamamos un runner. Me como un sándwich de queso y pepinillos”, explicó. La respuesta provocó la sorpresa divertida de Colbert, que reaccionó con un irónico “¡Eso sí que es rock and roll!”.
Su elección recuerda a uno de los grandes clásicos de la tradición británica: el cheese and pickle sandwich, una receta que admite múltiples interpretaciones. Desde la de cheddar curado con chutney de verduras encurtidas al estilo británico hasta la de rodajas de pepinillo, mostaza suave y pan integral.
¿Y para acompañarlo? El músico también tiene respuesta. Según contó durante la entrevista, suele disfrutarlo junto a otro gran clásico: un margarita fresco y cítrico con el que acabar la noche como una auténtica leyenda.