Qatar se está quedando sin leche y sólo Estados Unidos, junto con una pequeña aportación de Australia, puede ayudar a que el país africano siga consumiendo esta bebida. Y ya no es tan importante saber cómo solucionar esta escasez láctea sino entender cómo el país más rico del mundo ha podido llegar a este punto.

No hay nada que entender, sólo echar la mirada a las decisiones que el propio Qatar ha ido tomando durante los últimos años. Sin ir más lejos, que este país rompiera relaciones diplomáticas con Arabia Saudita, cerrara sus fronteras y que la península importara hasta el 80% de todos sus productos puede traducirse en una enredadera de problemas de los grandes. Una mala decisión ha ido llevando a otra hasta que ha sucedido lo inevitable: hacen falta vacas en el desierto.

Por muy pintoresco que suene que el desierto necesita vacas para seguir alimentándose, es una realidad. Por eso, Estados Unidos es el único país capacitado ganadera y económicamente para acudir a su rescate, así que más de 4.000 vacas van a viajar de punta a punta del globo para solucionar este problema y que por allí no tengan que renunciar a lácteos tan importantes como la leche .

Australia es otro de los países que también puede echar una mano en este aspecto y va a contribuir, aunque en menor medida, a ayudar a Qatar junto con Estados Unidos; y todo por la módica cantidad de 8 millones de dólares que va a desembolsar Qatar a ambos países por haberles ofrecido sus vacas.

Si esta transacción sale bien, que saldrá, el gobierno de Qatar tiene previsto tocar en las puertas de Turquía e Irán para solicitar más vacas, a cambio, por supuesto, de otros cuantos millones de dólares y así poder abastecer con leche  a su población.