Sol, playa, cordilleras, ríos, lagos, cascadas, vegetación, volcanes… Somos un partidazo, no se puede negar lo evidente. Incluso se podría decir que en verano somos hasta más atractivos; si no que se lo pregunten a los ingleses o a los alemanes.

Como buen galán, no podemos dejar de tener risas, encanto y mucha bebida y comida, y –buena noticia- de esto último tenemos de sobra, concretamente 260.000 bares, uno por cada 175 personas, gastando de media al año 1.900 euros en bares, cafeterías y restaurantes, según un estudio realizado por Acierto.com.

En los bares nos gusta la tortilla, el gazpacho andaluz, las fabes, la txistorra, las anchoas, el vino, un buen gin-tonic… No nos quedamos nunca cortos, pero lo que más nos gusta de los bares es la compañía. Estar 6 horas, o más, con tus amigos, contando historietas, gritando -algunos extranjeros dicen que hablamos alto. ¿Nosotros? Imposible- riendo, riendo y riendo, y lo más importante: queriendo. En los bares queremos, mucho, fuerte y sin frenos. Al que te hace el mejor tiro de cerveza que has probado, al que te lo sirve y con los que lo disfrutas. Nosotros queremos, reímos y disfrutamos, y por eso nos encantan los bares. Incluso podríamos decir que 260.000 no son suficientes.

No lideramos el ranking de la felicidad, ni el de natalidad; tampoco el de mortalidad, ni el de economía más prospera, ni gobierno más estable, ni el de universidades más prestigiosas. Tampoco destacamos en los puntos más bajos de ninguno; nos gusta estar en el medio, en el ‘cinco punto gracias’. Pero tenemos bares, sonrisas y sueños, y un mundial de fútbol. Y con eso basta. ¿O no?