Atención, atención, amigos hosteleros, porque aquí viene un pequeño detalle que puede (o no) definir el éxito de vuestro local: la barra. Es en ella donde se cierran negocios, largos días laborales y domingos bien surtidos de formas de saciar la sed (y el apetito). En lo primero tiene mucha experiencia Joan Renart, consejero delegado de Vichy Catalán, quien se decanta por la de Álbora cada vez que hace parada en Madrid (Jorge Juan, 3). Aunque confiesa que lo que más le fascina es el 3 x 1 del local: un espacio gastronómico más formal, su zona de restaurante y su barra casual. ¿Solo eso? No, estaba claro que no. “Soy fan incondicional de sus croquetas melosas Joselito, su cabezada y la tortilla de bacalao”, cuenta. Y de beber, por supuesto, una copa de Mondariz con gas y una rodaja de limón. No solo porque refresca, sino también porque, como Vichy, contribuye a tener una comida más placentera. “Durante y después de una comida, nuestras aguas con gas ayudan a la digestión por los  bicarbonatos que llevan”, dice. No, no son milagrosas, pero casi. Otra forma de comprobarlo es en los fogones. “Hervir verduras o pasta con agua Mondariz con gas o con Vichy les otorga una textura y sabor distintos por sus propias sales minerales”, desvela Renart. Sabio hombre fue el doctor Furest, quien ya en 1881 empezó a impulsar una cultura del agua que provenía directamente del manantial. Hoy todo queda en manos de personas como Joan, que siguen trabajando por mantener la tradición de una empresa de espíritu joven que no teme mezclar tradición con innovación.

 

©Nani Gutiérrez