Sentirse como en casa. Eso es lo que Fernando Suárez de Góngora, director de Emirates España, quiere que sientas cada vez que entras en uno de sus aviones.

Sabíamos que era de buen comer, así que no nos extrañó que eligiera uno de nuestros restaurantes de cabecera, una magnífica casa de comidas frecuentada por directivos pero donde te saludan por tu nombre y la carta, cantada a viva voz, “está llena de peligros si te quieres cuidar”, reconoce casi resignado. “Pero si lo he elegido es porque, pese a que en apariencia no tenga demasiado que ver con nosotros, yo sí veo una serie de valores muy similares: lo bien recibido que te sientes al entrar, la pasión, el mimo, el valor que le dan a su trabajo”. Y todo ello va más allá de orígenes y creencias. “A todos
nos gusta la excelencia y sentirnos a gusto, por eso, pese a contar con una plantilla tan multicultural, que es uno de nuestros grandes activos, es fácil que todos se identifiquen con nuestra manera de ver las cosas. Emirates es una compañía donde se trabaja a gusto, así de claro”. Abierta de mente, universal, comprometida, tolerante, sensible… Se le nota orgulloso al hablar de los suyos y, en especial, de las tripulaciones. “Gracias a ellos presumimos de una constancia a prueba de bombas en el servicio, con lo que ello significa”. Lo que, damos fe, no está reñido con tarifas asequibles. “No escondemos que la clase business es nuestro segmento más rentable, pero reto a cualquiera a comprobar que nuestros precios  en turista están entre los cinco más competitivos a cualquier destino. Nuestra obsesión es encontrar ese extra que pagarías por una experiencia de calidad”. Por eso se aterra ante la idea de ser percibidos como inaccesibles, “lo que iría en contra de todo lo que hemos querido construir en estos años”. Sin planes (confesables) para abrir algún hub adicional al de Dubái, lo que sí le pediría a 2017 “es que nuestro sector pueda trabajar con más libertad. Después de casi tres décadas en esto aún tengo que ver llevarse a cabo los grandes cambios estructurales. Los intereses políticos no permiten que la flexibilidad de
los vuelos low cost de corto alcance se expanda a las rutas ‘sagradas”, afirma sin perder la sonrisa ni, por supuesto, el apetito.“Mira, ya llega la comida. Qué buena pinta…”. (emirates.com)

©Diego Martínez